Cary

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Marlene Caboverde

Marlene Caboverde

Periodista de Radio Jaruco y Editor Jefe de la Redacción Digítal
Marlene Caboverde

Cary todavía fuma un cigarrillo de vez en cuando. Ha intentado dejarlo pero, “es un vicio muy poderoso”, afirma.

Dice que comenzó a fumar siendo niña, tenía diez u once años, no se acuerda muy bien. “Es que vivía en el campo, y eso era así”, murmura.

Es una mujer que ya cuenta 69 años de edad, pero cualquiera diría que tiene más tiempo de vida.

Lo mustio en su apariencia está acentuado por la falta de alegría, el velo gris que empaña su mirada, las ojeras oscuras bajo sus ojos, al parecer cansados….Es que Cary batalla contra una de las enfermedades que más vidas cobra en el planeta: el cáncer de pulmón.

El suyo es un carcinoma de células no pequeñas y fue diagnosticado en junio de 2017.

¿Usted fuma? ¿Cuánto? Fueron las primeras interrogantes de los médicos en el Hospital hermanos Ameijeiras de La Habana. En aquellos días acaba de crearse la Sala de Oncohematología de Mayabeque, pero su familia no lo sabía.

Le hago las mismas preguntas. “Me fumaba dos cajas al día”, responde. Pero intuyo que pudo haber sido mucho más cuando reconoce, “eso que dicen que el que fuma prefiere gastar el dinero en cigarros antes de comprar comida, es verdad, a mí me pasaba”.

En los últimos dos años el cuerpo de Cary ha recibido una invasión de quioterapia, radiaciones y por último, desde el 8 de marzo empezó la terapia con el CIMAvax-EGF®, la vacuna contra el cáncer de pulmón.

Cuando recuenta toda esa historia, recuerda a otros como ella, que fueron quedando en el camino, pero hace más énfasis en los médicos que la han asistido, en su profesionalidad y su ternura. En ese momento vi agua en sus ojos pequeños y tristes.

Entonces volvemos al asunto del cigarro, y confiesa que todavía fuma algún que otro cigarro cada día, a pesar de las reprimendas de la nieta y de su hija.

Sabe que es malo para sus pulmones y para su cuerpo obstinado que sigue firme en la lucha contra las células malas. Pero adivino que el cigarro es su tirano, su amo, y es incapaz de apartarse de él por completo.

Quién puede saber que ocurrirá mañana, pero Caridad Álvarez Díaz tiene esperanzas, aunque no lo diga, aunque ni siquiera lo sepa.

Y es que esa mujer detesta la cama de hospital y atesora la ilusión especialísima por su nieta con los quince años tocándole a la puerta.

Tampoco quiere ser una carga, ni volverse inútil, y por eso insiste en dirigir las labores domésticas, hacer la comida, mantener el orden. A fin de cuentas, los suyos la necesitan, y quizás por eso las esperanzas están vivas en su corazón.

Marlene Caboverde

Periodista de Radio Jaruco y Editor Jefe de la Redacción Digítal

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