Con la décima en la sangre

Compartir con:
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Print this page
Print

Era como un retrato. Su posición en el banco, justo frente al Parque de los Mártires, me llamó la atención poderosamente, por su apacible postura que rompía con el ajetreo de la gente a su alrededor.


Me acerqué al señor sin querer interrumpir su concentración, sus ojos se perdían en un papel. Observé que agitaba lentamente su bolígrafo mientras giraba su mirada unos 180 grados. En ese instante le reconocí y me dije: “Ese es el combatiente que casi siempre está vestido con su traje verde olivo y sus grados de Teniente Coronel”.

Al darme cuenta, mis ideas se arremolinaban, quería hacerle unas cuantas preguntas. Primero le di los buenos días y luego le pedí hacerle una fotografía con mi celular. Él aceptó con mucho gusto. Así que le lancé varias interrogantes al anciano, que seguía sumido en la búsqueda de sus metáforas y lirismos.

Me senté a su lado identificándome, y más que una entrevista me atreví a conversar. ¿Usted es el señor que envía a nuestra emisora las décimas diariamente, verdad? Le pregunté. ¡Sí, el mismo! Me contestó con una sonrisa de orgullo.

¡Usted es Lázaro Antonio de la Cruz Martínez, caramba! Mientras él seguía asintiendo con la cabeza. ¿Y está componiendo ahora? Sí, respondió. “Estoy haciendo un par de décimas sobre la verdad de Cuba. Y ya hice otras en el rato que llevo aquí sentado”.

Sin percatarme me asaltó inconscientemente el bicho de periodista, de modo que el diálogo fluía en confianza. Varias preguntas le hice al casi octogenario caballero, y las respondió todas. Me comentó que es abogado de profesión, que es miembro de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana en Jaruco, y que aún se desempeña como Secretario General de un núcleo del Partido Comunista de Cuba.

Claro que también le pregunté por las décimas, porque ha regalado muchas al colectivo de Radio Jaruco, y con ojos fulgurantes me dijo: “Chico, si yo no hago décimas me muero. Las escribo, no esperando una musa ni nada de eso, yo me siento aquí a mirarlo todo y los versos llegan solos. Me inspiro en los cubanos en general, en los niños, en la naturaleza, en mi Jaruco, que aunque esta feíto, lo amo”.

¡Oye periodista, estás bien acompañado! Voceó Elicita Villalba, una señora amiga mía que pasaba a mis espaldas. ¡Seguro Elicita! Respondí.

Y es que la décima la lleva en la sangre este cubano. Lázaro Antonio de la Cruz Martínez, el combatiente, el abogado, el poeta, no sé cómo definirlo aún. Lo cierto es que quienes nos detenemos a observarlo comprendemos que en esos instantes vive atrapado en la realidad para convertirse en cronista de su pueblo y de estos tiempos.

Yuniel Rodríguez

Periodista

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *