La mejor cosecha

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Marlene Caboverde

Marlene Caboverde

Periodista de Radio Jaruco y Editor Jefe de la Redacción Digítal
Marlene Caboverde

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Cuando el curso escolar está en la recta final los esfuerzos se concentran fundamentalmente, en los exámenes. Para los estudiantes que se esmeraron, es el momento de demostrar que tantos desvelos sirvieron de algo, pero para aquellos que restaron importancia a la escuela, llegó la hora de la misión imposible.

¿Por qué algunos alumnos llegan a las pruebas finales sin la preparación adecuada? No faltará quienes culpen a los maestros, pero en el asunto hay tela por donde cortar.

Son innegables las dificultades en la cobertura a todos los niveles sobre todo, en las instituciones de secundaria básica, los preuniversitarios y los tecnológicos, donde la carga fundamental la asumen los trabajadores contratados.

Que algunos docentes descuidan la autopreparación, también es verdad, como lo es, que a muchos casi no les queda el tiempo suficiente para investigar y enriquecer la clase, sobre todo a los de primaria que se han visto privados en la últimas dos décadas de su mano derecha, la asistente educativa, otro eslabón debilitado en la cadena del proceso docente educativo.

Sin dudas en un contexto marcado por el avance desenfrenado de las tecnologías, la falta de ingenio y creatividad en cuota superior de los pedagogos los ponen en desventaja frente a discípulos cada vez más exigentes y críticos.

Podría enumerar muchas otras causas que provocan el deterioro del interés por el estudio consciente, pero hay un factor fundamental que no debemos perder de vista, la familia.

Cuando los hijos llegan desarmados a una prueba se impone revisar en retrospectiva lo que hicimos y lo que pasamos por alto.

Hay quienes dejaron el asunto exclusivamente en manos del repasador y del maestro, mientras otros tomaron las riendas de manera equivocada mermando la iniciativa de sus muchachos, cuando se lo hicieron todo, desde las tareas, hasta los trabajos prácticos.

Y en otro plano están aquellos a los que les importó un bledo el tema de la escuela y lo que se vinculaba al estudio, pero ahora le imputan a todo y a todos, el deficiente resultado final de sus hijos.

Pienso que preparar a los niños y jóvenes es un acto plural (diría que hasta heroico en estos tiempos), de ahí que el éxito de lo que hagamos depende, de cómo lo hagamos.

La clave está en participar y ello supone tanto para el maestro como para la familia: innovar, motivar, conocer, experimentar, enseñar…..

Si nos entregamos con pasión a la tarea a pesar de cuantos obstáculos se presenten, conseguiremos una mejor generación de hombres y mujeres con sabiduría y vocación de servir a los demás. No hay cosecha mejor.

Marlene Caboverde

Periodista de Radio Jaruco y Editor Jefe de la Redacción Digítal

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