Después del tornado, ¡estamos todos!( +Fotos)
Marlene Caboverde
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Jesús Vale Batista y Lázaro Javier Vale Rodríguez, padre e hijo, trabajaban en el patio de su casa cuando sintieron un ruido extraño. Pasaban las cinco de la tarde de este 29 de junio en el poblado de Caraballo, y acababa de sorprenderlos un tornado.

En apenas segundos la cubierta de su casa voló por los aires. Adentro estaba la esposa de Lázaro con su hijo pequeño pero, afortunadamente, ambos salieron ilesos de aquella lengua de viento furiosa.
“Minutos después había más de cien vecinos ayudándonos a recogerlo todo”, significó el viejo Jesús, quien asegura jamás haber vivido un evento de esa naturaleza.

A las pocas horas ya estaban en el lugar de los hechos las autoridades del Gobierno de Jaruco y de Mayabeque, incluyendo la Primera Secretaria del Partido, Yanina de Nuez Aclich.
De inmediato los trabajadores de Vivienda, Planificación Física y de otros organismos comenzaron a evaluar los daños, (en total fueron 37 viviendas con afectaciones totales y parciales de techo), apuntaron después.

Los vientos del tornado también hicieron trizas la cubierta del área de juegos de cuarto año de vida en el círculo Infantil, Los pioneritos.
El trabajador de mantenimiento, batido con la reparación del inmueble desde hace un mes, (ya sustituyó las puertas y ventanas), confesó que el arreglo de lo roto se suma desde ahora a su agenda.

A pesar de ello, el lunes temprano la institución educativa abrió sus puertas para recibir a sus 40 infantes, que luego de transitar por unas calles tranquilas y despejadas, ignoraban el mal rato que el tornado hizo pasar a sus coterráneos.
A la casa infantil también llegó un señor exhibiendo de buena gana y como un trofeo, la flecha de metal que por más de tres décadas formaba parte del cartel que la identificaba.
Ambas partes fueron arrastradas a muchas cuadras del lugar pero ya están de regreso como advirtiendo, que luego de la tormenta llega la calma.

Hay tranquilidad en la gente: los damnificados confían en los recursos que ya comienzan a llegar para curar las heridas de la naturaleza y retomar el curso normal de sus vidas.
Lo más importante es que pasaron la lista….. ¡Y no falta nadie!
“¡Estamos todos vivos, ayudándonos, y eso es lo más importante!”, voceaba un viejo para inscribir su sentencia en la memoria colectiva como la mejor lección dejada por el tornado en Caraballo.