Dignidad y decoro del pueblo

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La Mayor de la Antillas vive en carne propia desde hace algunos meses el arrecio del hostil cerco económico de los Estados Unidos. Sí, ese mismo que los habitantes de esta isla conocemos desde casi seis décadas como Bloqueo, aunque la Casa Blanca intente suavizarlo con el denominativo de embargo.
A mi parecer, el presidente Donald Trump en sus ansias de populismo, supremacía, y por qué no en la impotencia de sus propias frustraciones como gobernante, intenta quiere sobresalir entre los mandatarios que le precedieron, pero desde su corta inteligencia lo logra, pero negativamente.

Cada semana que pasa se añaden más restricciones y sanciones al paquete del bloqueo contra Cuba, al punto que se viola el derecho de los países amigos de mantener intercambios económicos con la Isla, y todo por derrocar la obra de la Revolución.

Pese a las difíciles limitaciones que enfrentamos, esas medidas que nos están afectando a usted y a mí como ciudadanos cubanos, desde el tema del transporte, hasta lo más sensible como los medicamentos.

En Jaruco, como otros territorios de la geografía cubana, se lamenta hoy el déficit de reactivos para los análisis de laboratorios, y pudieran incrementarse las consultas especializadas de contar con el equipamiento idóneo.

Para nadie es un secreto que Cuba se sobrepone a enormes obstáculos que le impiden la compra de combustibles a países del área, y el gobierno norteamericano es el único responsable de las afectaciones al transporte de pacientes, transportación alimentos, la correspondencia nacional e internacional, en tanto limita la producción industrial y obliga al ahorro permanente de portadores energéticos.

Para que usted conozca de los daños que ocasiona esa política injerencista, en el informe, “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos a Cuba”, que el canciller Bruno Rodríguez Parrilla presentará este seis de noviembre ante el 74 Período de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), refleja que nuestro país ha perdido 138 mil 843. 4 millones de dólares, tomando en cuenta la depreciación del dólar frente al valor del oro en el mercado internacional.

Esa cifra, sin duda, frena significativamente más de la mitad del desarrollo de nuestro país económicamente hablando.

Por otra parte, explica el texto, numerosas empresas de terceros países que son tradicionales exportadores de productos y materiales esenciales para la economía cubana se están rehusando a actuar como proveedores o enfrentan dificultades adicionales para asegurar el financiamiento que respalde las exportaciones a Cuba.

Recuerdo, y destaco la cita en este comentario, de la expresidenta de la 73 sesión de la Asamblea General de la ONU, la ecuatoriana María Fernanda Espinosa Garcés, cuando confirmaba en una entrevista a la agencia Prensa Latina (PL): “…el Bloqueo de Estados Unidos lo vemos como una amenaza al derecho de desarrollo de Cuba y a su autodeterminación”.

Espinosa Garcés también se refirió en aquel entonces al apoyo internacional de las naciones hacia Cuba: “Yo creo que es una larga historia de la ONU, de una expresión casi unánime de los Estados miembros”.

Este 6 y 7 de noviembre la Asamblea General de las Naciones Unidas considerará, nuevamente, el proyecto de Resolución titulado, “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.

Los cubanos una vez más estaremos expectantes y confiados en la victoria de ese apoyo que cada año crece considerablemente como respuesta a una política obsoleta y arbitraria que lejos de ayudar al pueblo cubano, como afirma el gobierno Trump, lo que hace es asfixiarnos.

Desde la ONU realzaremos la dignidad y el decoro del pueblo cubano.

Yuniel Rodríguez

Periodista

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