El amor de mi vida

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Marlene Caboverde

Marlene Caboverde

Periodista de Radio Jaruco y Editor Jefe de la Redacción Digítal
Marlene Caboverde

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Incluso tras todo este tiempo/ El Sol nunca dice a la Tierra “estás en deuda conmigo.”/ ¡Observa lo que ocurre con un Amor como ese!/ —Ilumina todo el Cielo.
Hafiz

La mujer en la silla de ruedas se frotaba las manos con ansiedad. Tenía las uñas y el cabello muy bien cuidados, pero también llevaba limpios el abrigo y la media que cubría del frío su único pie en aquella mañana de finales de enero. Luego reparé en su acompañante, seguramente el esposo, me dije. Pero algo llamó mi atención. Aquel hombre se veía feliz.


Y como los periodistas no sabemos controlar la curiosidad, enseguida entablé con ellos este diálogo que devino viaje a través de una hermosa historia de amor.

Gladis García Rodríguez y Juan Pedro Zoa. Foto Marlene Caboverde

68 años de edad tiene Gladis García Rodríguez y Juan Pedro Zoa, 74 recién cumplidos el pasado ocho de febrero.

-¿Y qué le pasa?, -Soy diabética y me amputaron una pierna hace seis meses, responde ella. -Tiene una úlcera en la otra piernita, explica él… Entonces Gladis le corta la frase, -Pero el médico me dijo que va a hacer todo lo posible por salvármela.

Cambio el tema y me intereso por la rutina en la casa. -¿Qué hago?, Atenderla. Darle el almuerzo, la comida, bañarla y le doy sus medicinas. No puede usar muletas, pero yo la cargo. No quiero que nadie más le haga las cosas porque nos conocemos, y a la verdad, ella prefiere que sea yo.

-¿Y cocina bien? -Cualquier comida le queda buena, se apura ella en la respuesta, y añade para darse crédito, – Yo le enseñé. -¿Entonces ya cocina mejor que usted?, bromeo –Eso dice mi hijo, asiente la mujer.

Indago si él se ha sentido agobiado con el peso de tantas tareas domésticas y encima, la misión de llevarla al médico, la farmacia y todo lo demás. -“Cada día me siento más feliz en ayudarla, atenderla y terminarla de criar. Entonces dice esta frase tan cursi, pero en la voz de Juan Pedro me parece la confesión más hermosa y sincera del mundo: -“Ese es el amor de mi vida.”

– Cuando le amputaron la pierna, creía que me moría. Pero ya estamos saliendo afuera.” Confiesa sin asomo de dudas en un porvenir mejor para los dos. Esa es la parte en la que me llevan al tiempo en que se conocieron. -Los dos trabajábamos en la Planta de asfalto de Jamaica, en San José de las Lajas, recuerda él. -Yo era operadora de radio, estaba divorciada y tenía dos niños, Juan también, continúa Gladis.

-Y desde que la vi empezamos, contó Juan con picardía. -Y era de lo más bonita. -¿De las que paraban el tráfico?, lo provoco. Entonces se ríen ambos a carcajadas, y tuve la impresión de que por un instante, ella olvidó el dolor de su invalidez.

Casi después de comenzar el romance llegó la separación. –Me fui a la misión en Angola en 1975 pero en cuanto regresé nos juntamos. -¿Se casaron de boda y todo?, casi afirmo. -Nos unimos, pero no hizo falta una firma o un papel. Y ya llevamos 45 años, apunta él y añade,- Lo de nosotros es para toda la vida, estar juntos los años que nos quedan.

-¿Y si él de la silla de ruedas hubiese sido él?, le dejo la última pregunta a Gladis

-Mija, hubiera hecho lo mismo que él está haciendo por mí.

Marlene Caboverde

Periodista de Radio Jaruco y Editor Jefe de la Redacción Digítal