El edificio de la Cárcel

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Angel Ribot

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Colaborador de nuetro Sitio Web
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El estilo constructivo de la cárcel de Jaruco se corresponde con el de las fortalezas militares, aunque la sobriedad prevaleció en la misma. Comparada con las cárceles de su época, no se hizo gala de ningún artificio y la planta original de su primera reconstrucción que es la que prevalece y data de 1869, era solamente en forma de rectángulo.

No fue hasta el gobierno de Carlos Prío Socarrás, a mediados del siglo veinte, que se remodeló y amplió con la adición de una nueva y espaciosa galería, a la derecha de la construcción, que se incorporó a la planta que tomó entonces una forma que, pudiera semejarse a la de un número siete invertido.

A simple vista puede apreciarse el añadido que comienza en el pilote inclinado donde limitaba su pared posterior, para edificarse otra continua que dejó  cerrado el terreno de la antigua caballeriza por un muro, de modo que su total emplazamiento conforma una especie de cuadrado.

El edificio de la cárcel de Jaruco tuvo múltiples funciones luego de la original. En el año 1980 fueron instalados allí el Museo Municipal y la Biblioteca Pública. Como preparativos para sus futuros usos, se retiraron los portones originales sustituyéndolos por otros semejantes en donde se conservaron los clavos decorativos.

La reja de la entrada al primer patio interior, una de las dos originales, muestra la fecha de la reconstrucción del año 1869, en la cual tomaron consistencia sus paredes al levantarlas con cantería. Otra reja divide la entrada de dicho patio interior a lo que es actualmente el área de servicios domésticos del Museo Municipal. La placa que cubre su techo corresponde a una fecha tardía, puesto que el mismo era de tejas.

Algunas ventanas muestran balaustres de hierro, y debido a la altitud del puntal se instalaron puertas enormes, en sustitución del resto de las rejas que primaban en el edificio por razones obvias.

La estructura externa de la cárcel de Jaruco se mantiene en buen estado y semejante a su imagen del siglo XIX, sin embargo, la interna varió en función de los múltiples usos que ha tenido, aunque sus muros conservan el aire colonial.

La cárcel de Jaruco fue uno de los escenarios históricos más importantes de la Ciudad Condal y de Cuba cuando el 18 de febrero de 1896, Antonio Maceo dirigió la toma e incendio de la villa, en una etapa en que funcionaba también como prisión política.

El edificio ardió con el fuego mambí y los presos fueron liberados, entre ellos el médico conspirador Vidal Sotolongo Lynch, cuya familia era oriunda de Bainoa y se encontraba cumpliendo la condena de cadena perpetua.

La magnificencia de sus dimensiones, la solidez de sus muros y su discreta belleza se observan desde la lejanía por la elevación del terreno en donde está ubicada, ofreciendo un complejo arquitectónico armonioso conjuntamente con la cúspide de la torre de la Iglesia Católica de San Juan Bautista, fundada en 1778.

La Cárcel de Jaruco es Monumento Local, y el gobierno del municipio la contempla entre sus planes de inversión para ofrecerle mantenimiento.

Angel Ribot

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