El Mago de las teclas

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Angel Ribot

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El relevante compositor, pianista y director de orquesta Antonio María Romeu, estirpe de una descendencia de importantes músicos cubanos, nació en el poblado de Jibacoa, municipio de Santa Cruz del Norte, el 11 de septiembre de 1876.

Comenzó sus estudios musicales a los ocho años de edad con el sacerdote Joaquín Martínez y era tal su ahínco y calidad que a la edad de 12 tocó su primer baile y compuso una mazurca, su primera pieza.

Transcurrió su juventud en un ambiente bucólico entre lomas y ríos, hasta que el 22 de enero de 1899, a los 22 años, se trasladó a la capital, aunque nunca abandonó a su tierra natal a la cual le dedicó el danzón Jibacoa.

En La Habana perfeccionó su arte y creó la llamada charanga francesa cuando introdujo el piano en la orquesta danzonera de Leopoldo Cervantes que solo se componía de flauta, violón, contrabajo, timbal y güiro, lo cual constituye un aporte a ese género musical.

Ya en 1911 formó su propia agrupación con la que ganó enorme popularidad, y en la década del 30 Romeu aumenta la entrada de instrumentos a la que denominaron orquesta gigante.

Fueron sus cantantes en diferentes épocas el mundialmente reconocido Fernando Collazo y después Barbarito Diez, estrella de la canción en Cuba.

Antonio María Romeu compuso más de 500 danzones, entre los más conocidos, Eva, Marchita, Alemán prepara tu cañón, Siglo XX, El servicio obligatorio, La flauta mágica y El mago de las teclas, con el cual ganó el sobrenombre con que pasó a la historia musical cubana.

Realizó arreglos para llevar al ritmo del danzón numerosas obras de Sindo Garay, Manuel Corona y María Teresa Vera, no obstante la pieza de su autoría de mayor difusión universal fue Tres lindas cubanas.

Romeu amenizó fiestas en Estados Unidos donde actuó en varias ciudades y grabó varios discos para la RCA Víctor. En 1950 dejó de trabajar en su orquesta y se volcó por completo a la composición y la instrumentación.

Durante los 50 años que El mago de las teclas se dedicó a la música ganó cuatro medallas en ferias y exposiciones internacionales, así como también numerosos premios nacionales.

Zenaida Romeu, concierto en el Museo Municipal de Jaruco. Foto Yordan Díaz

Al morir, en la ciudad de La Habana, el 18 de enero de 1955, Barbarito Diez asumió la dirección de la orquesta que adoptó el nombre de este cantante.

Mas, el nombre de Antonio María se perpetúa en la genialidad de sus descendientes, entre los que se destacan Zenaida Romeu, primera mujer directora de orquesta en la Isla, y su hija Zenaida Castro Romeu, quien dirige la Camerata que tanta gloria ha proporcionado a Cuba.

Angel Ribot

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