El #Martí de #Jaruco

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Cuentan los historiadores de #Jaruco que, en el Parque José Martí de esta ciudad, solo existía una modesta litografía para recordar el natalicio del Héroe Nacional, pero faltaba su imagen. Fue entonces que maestros jaruqueños recaudaron mil 500 pesos para levantar un monumento al Apóstol.

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Museo de Jaruco

El Doctor Alfredo Lecuona y Fernández de Velasco, presidente del Patronato Escolar de La Habana elogió el empeño:

“Una obra a Martí, levantada centavo a centavo, por legítimas y auténticas masas populares, que aún creen en Martí, que sueñan en propagar sus doctrinas y quieren recordarlo como ejemplo de vida austera, muchos de cuyos ideales no han tenido todavía realización, merece apoyo, solidaridad y aplausos”

El monumento fue erigido en la antigua Plaza de Armas de Jaruco, frente al edificio de la Real Cárcel, hoy Museo Municipal. El muro, levantado con piedra de Jaimanitas, acogió el bajo relieve del busto de José Martí, fundido en bronce por el afamado escultor cubano, Juan José Sicre Vélez, el mismo autor del Martí de la Plaza Cívica, hoy Plaza de la Revolución.

En el extremo inferior derecho se puede leer: Escolares, maestros, autoridades y pueblo de Jaruco, 19 de mayo de 1939.

El investigador jaruqueño, Francisco Rey Alfonso, encontró esta información en la revista “Carteles”, del 4 de junio de 1939: “Foto del Monumento a Martí, obra del ilustre escultor Juan José Sicre y del arquitecto Aquiles Maza, que fue inaugurado la semana pasada en el Parque José Martí de Jaruco”. Al acto asistió José Francisco Martí Zayas Bazán, el hijo del Apóstol quien, para orgullo de los jaruqueños, develó la imagen de su padre.

Abel Prieto en la reinaguración del Museo Municipal

Hoy lo sabemos. No fue ningún político corrupto quien erigió el monumento al Apóstol en el parque que le honra. Fueron los maestros empeñados en defender su memoria, y los dignos hijos de este pueblo, quienes, centavo a centavo, reunieron la suma necesaria para pagarle no a cualquier escultor, sino al mismo que nos legó el Martí frente al que desfilamos todos los cubanos en perenne acto de reafirmación revolucionaria.

Es por eso que el Martí de la Ciudad Condal no debe ser un altar sagrado, inaccesible, sino el espacio donde se perpetúe su memoria en cada Ismaelillo, de este tiempo.

Anelis Díaz

Colaboradora de nuestra Página Web

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