El trabajo mejor
Marlene Caboverde
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Elogio al proyecto Un tilín mejores de la Ronera Havana Club San José
Porque no congelaron el júbilo, ni se quedaron al borde del camino, ni reservaron del mundo un lugar tranquilo, fueron muchas más las buenas noticias que llenaron la hoja en blanco de esta periodista.

En un mundo donde lo terrible absorbe los titulares, tropezar con Un tilín mejores hace cinco años ha sido como una suerte de reencuentro con lo más hermoso de la vida y de la gente.
Este proyecto social comunitario, con muchos más atributos de los aprobados en nuestra Lengua, se presentó en mi camino como una idea que impulsaba un grupo de trabajadores de la Ronera Havana Club San José. Pero mis musas se pusieron en alerta: aquello era algo más.
Más bien se trataba de una especie de movimiento de la bondad que logró constituirse el 14 de febrero de 2014, llevando como bandera el precepto defendido por la Madre Teresa de Calculta: “A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota”.

Y fue así cómo me conmovieron, haciendo el bien a los demás. En su mirilla estaba el desvalido, el enfermo, el necesitado, y gracias a la buena puntería de esos hombres y mujeres, las desesperanzas y los miedos caían como moscas bajo sus balas de ternura.
Unos son economistas, otros catan los aromas y sabores del Havana Club y la mayoría mantiene en movimiento las plantas donde se elaboran, envasan y añejan los rones oscuros exquisitos que recorren el mundo. Esos son los ingredientes humanos de Un tilín mejores.
Son todos trabajadores que recuerdan a los tabaqueros de Martí en Tampa y Cayo Hueso: igual de soñadores y rebeldes, con la misma pasión y los mismos deseos de servir, de entregarse, de aliviar al mundo del desamor, la apatía y el egoísmo.

En medio de sus ocupaciones y a pesar de estas, dedican tiempo a aprender y enseñar a entender el autismo y a las mujeres mutiladas debido al cáncer de mama o la violencia, pero también insisten en el consumo responsable de alcohol allí mismo donde lo producen y lo diseminan.
Por todo eso y por sobre todas las cosas, porque creen con la inocencia de un niño y la terquedad de un viejo en que la salvación de cualquier mal consiste simplemente en ser un tilín mejores, acabaron convenciéndome de que ser bueno es el trabajo mejor.