Elogio a dos maestras de Jaruco: Tere y Ceci

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En nuestras vidas existen personas que llegan y se quedan para siempre. Muchas de ellas son quienes nos preparan para la vida, esas que sin darse cuenta llegan a pasar más tiempo con nosotros que nuestra propia familia.


Me refiero a nuestros maestros. Por estas dos mujeres llegaron para quedarse en las vidas de esos pequeños seres que hoy culminan una importante etapa de sus vidas, el preescolar.

Cuando vimos a Tere por primera vez, muchos nos impresionamos por su fuerte carácter, su rectitud, su manera directa de decir y afrontar las jornadas junto a sus discípulos.

Claro, comprendimos en este curso que ya se acaba, que Tere no debía ser de otro modo. Esta mujer de bella sonrisa y sobrada elegancia, es también la que defiende educa y cuida a sus niños.

Gracias Tere, por tus horas y horas de paciencia y entrega, porque gracias a ti, hoy nuestros pequeños comienzan a prepararse para la vida.
Gracias por vencer batallas, por hacerlos entender y por iniciarles en el difícil camino de la comprensión y el conocimiento.

Pero en esta ardua labor de educar y enseñar, otra importante mujer es también protagonista, nuestra querida Ceci, la auxiliar de preescolar.

Alegre siempre, juguetona, con una bella sonrisa y un rostro amable recibe a los niños todos los días, y créanme que eso se agradece porque sabemos desde nuestros hogares o centros de trabajo que nuestros hijos y nietos están en buenas manos.

El cariño, es un sentimiento que no se puede comprar, ni mucho menos se impone, por eso cada uno de nosotros, estamos satisfechos del trabajo de las maestras Tere y Ceci. Para ellas la admiración y el respeto.

Por eso hoy, cuando llega el final de un agitado pero exitoso curso escolar, nos alegra que nuestros hijos y nietos terminen alegres y satisfechos. Y lo más importante, se van con un gigantesco mensaje. Gracias por todo maestras. A Tere y Ceci los niños de preescolar las quieren.

Silvia González

Periodista

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