¿Estuvo Rubén Martínez Villena en Jaruco?

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-¡Mamá, mi escuela se llama Rubén Martínez Villena!
-¡Sí mi niña yo lo sé!
Así comenzó el diálogo que presencié entre una joven madre y su pequeña hija el pasado viernes, mientras compartía viaje con ellas gracias a la solidaridad del chofer de auto estatal que nos dio “botella” desde Caraballo hasta San Antonio de Río Blanco.


– ¿Y quién fue Rubén Martínez Villena mami?
-¡Ya estás preguntando mucho mija!

-¡Madreee!-le dice el experimentado conductor a la joven- No soy profesor de Historia pero si sé que Rubén Martínez Villena estuvo por estos lares.

– ¿Me puede dejar por aquí, por favor?

Justo ahí dio por terminada la plática la muchacha.

Pero hoy pretendo continuarla con esta propuesta periodística, porque sí, Rubén Martínez Villena el líder de la Protesta de los Trece estuvo en Jaruco, específicamente en Bainoa.

Según algunas investigaciones acreditadas por el desaparecido historiador de Jaruco, Osvaldo Correa, el intelectual cubano visitó “la capital del clima” en la Isla.

Así lo evidencia un deteriorado manuscrito, casi con letras ilegibles, que permanece en el archivo municipal, y que habla de la visita de Rubén Martínez Villena a la Ciudad Condal.

Según se alcanza a leer en las líneas de la dañada hoja de papel, la razón que movió a Villena hasta este terruño a finales de 1929 fue la difícil situación de los trabajadores agrícolas de esta zona sometidos a largas jornadas de trabajo, míseros salarios, condenados al hambre y encarcelados injustamente, como resultado de la opresión del régimen de Gerardo Machado.

Y pues, como Villena en ese periodo organizaba las fuerzas para la posterior Huelga del 30 de Marzo de 1930, por orientación del Partido Comunista, el joven intelectual se personó en Bainoa con el propósito de exigir los derechos de estos hombres y organizar su lucha.

Describe el documento que el contacto entre los campesinos y Martínez Villena fue mediante el Jefe de la Estación Ferroviaria de Bainoa, el señor Pedro Arocha. Con mucha discreción organizaron una reunión, que dirigió el propio Villena para crear el sindicato de los trabajadores agrícolas.

El encuentro se efectuó en un lugar que no se precisa en el escrito, pero sí se relata que en el desarrollo de la tertulia apareció el primer teniente de la guardia rural, Felipe Morales acompañado de una pareja de soldados con sus largos paraguayos que causaban terror.

Rubén Martínez Villena, sin inmutarse, y con la ecuanimidad y educación que le caracterizaba, le brindó asiento junto a él al primer teniente, el cual ante tanta gentileza no tuvo nada que decir, aunque quizás no entendió lo que se decía.

Pero la paz no duró mucho, pues las autoridades enteradas de la reunión entre los campesinos de los alrededores de Bainoa y el líder de la Protesta de los Trece, detuvieron a Rubén Martínez Villena y fue conducido a la prisión de Jaruco acusado de divulgar propaganda comunista y paralizar las labores de los campesinos y macheteros en la zafra.

Ante estas acusaciones, Rubén Martínez Villena respondió convirtiéndose de acusado en acusador. Dijo que los trabajadores habían ido a la huelga debido a la miserable situación que tenían, y que le fijaban precio a su trabajo por un jornal de hambre. Que en cuanto a la amenaza condicional de que se acusaba, no la estimaba si quiera lógica, esas acusaciones de apalearlo, si éstos iban al trabajo, aunque lo cierto que ahora sí estaban trabajando bajo amenaza. Se refería a la represión que se desató después de la guardia rural.

Como resultado de las visitas y actividades de Rubén Martínez Villena en Bainoa, los campesinos se agruparon en la primera organización de Obreros Agrícolas en la entonces provincia de La Habana, y hasta hoy bainoenses y jaruqueños recuerdan su paso por Jaruco.

Quizás aquella joven madre no escuche este trabajo periodístico, pero servirá para que otras puedan explicar a sus hijos por qué en Jaruco una escuela lleva el nombre de Rubén Martínez Villena.

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