Falleció el maestro de la danza cubana Ramiro Guerra

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El bailarín, coreógrafo e investigador cubano Ramiro Guerra, uno de los grandes maestros y teóricos de la danza en nuestro país, falleció en la mañana de este miércoles en La Habana, a los 96 años de edad.

Guerra (La Habana, 1922), es reconocido como uno de los fundadores del movimiento de la danza contemporánea en Cuba. Por la obra de su vida, recibió los premios nacionales de Danza (2000), de Enseñanza Artística (2006) y de Investigaciones Culturales (2009).

Fundador del Conjunto de Danza Moderna, luego Danza Contemporánea de Cuba, su legado creativo quedó también en compañías como el Conjunto Folklórico Nacional, el Ballet Nacional (BNC) y el Ballet de Camagüey, y su enseñanza en muchos otros grupos danzarios y bailarines del país.

“Conocí a Ramiro cuando colaboraba con gran entusiasmo en la sociedad cultural Nuestro Tiempo, con su aporte por la renovación de la danza en Cuba. Desde fines de los años cuarenta se constituyó en la vanguardia cubana de la danza. Nuestro ambiente danzario estaba impregnado de edulcoradas repeticiones de ballet románticos con una tendencia renuente a aceptar renovación alguna en ese campo. Ramiro luchó duramente para imponer esa renovación. Dio a conocer aquí por primera vez la danza moderna. Lo recuerdo nucleando alrededor de él a gente joven interesada en actualizar la danza”. (Juan Blanco, compositor cubano)

Pionero de los estudios de la danza en Cuba, asumió y asimiló las técnicas universales de la danza moderna e incorporó el folclor y los temas cubanos en la preparación de los bailarines. Por sus aportes desde la mitad del siglo XX, se le reconoce como el padre de la danza moderna en la Isla.

Guerra se graduó de Derecho en la década de los cuarenta, hizo estudios de ballet y luego se integró a la compañía del Ballet Ruso del Coronel de Bassil, para más tarde radicarse en Nueva York, donde entró en contacto con el movimiento vanguardista y figuras esenciales de la danza como Martha Graham, Doris Humphrey, Charles Weidman y José Limón. A su regreso a Cuba se dedicó al estudio del folclor y el desarrollo de la danza moderna.

Entre sus piezas significativas están Suite Yoruba (1960), considerada su obra cumbre; Impromptu galante (1970); Mulato, Mambí, El milagro de Anaquillé, Auto sacramental, La rebambaramba, Orfeo antillano, Medea y los negreros y Ceremonial de la danza.

Algunos de sus textos sobre el arte de la danza son Apreciación de la danza, Calibán danzante, Coordenadas danzarias, Una metodología para la enseñanza de la danza moderna, Teatralización del Folklore y otros ensayos, Eros baila y El síndrome del placer.

“Fue un espectáculo resplandeciente de luz y de color. Un diálogo suntuoso en el que el presente le contesta al pasado, dándole realce a un arte forjado en el crisol de una tradición verdadera. Una idea se impone a nosotros como una certidumbre, en lo que a Cuba respecta, dándole la razón a Béla Bartók cuando dice que el baile y el canto también representan la conciencia de una nación”. (L ?Humanité, Francia, abril de 1961, sobre la presentación de Suite Yoruba y La Rebambaramba en el Teatro de las Naciones de París”.

Tomado de Cubadebate

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