Gerardo sigue en Jaruco
Marlene Caboverde
Noticias recientes de Marlene Caboverde (ver todo)
- La Habana en el lente de Cánovas (Fotos) - 14 noviembre, 2019
- En Jaruco: unidos contra la diabetes - 13 noviembre, 2019
- Arriba a trece años de creada Consulta de Atención Integral al Diabético, en Jaruco - 13 noviembre, 2019

Nuevas vallas ofrecen la bienvenida a quienes llegan a Jaruco. En una de ellas colma los ojos la imagen de Fidel junto a un grupo de trabajadores cañeros en San Antonio de Río Blanco, y a escasos metros, se observa otra donde, entre varias imágenes, resalta Gerardo Hernández Nordelo, uno de los Cinco.

La fotografía fue tomada el 13 de marzo de 2015 cuando el héroe cubano llegó hasta la Ciudad Condal invitado por el colectivo de la emisora Radio Jaruco, que ese mismo día cumplía 45 años de fundada.
Aquella fue una jornada inolvidable, no solamente para los periodistas y realizadores que tanto batallaron por el regreso de los antiterroristas injustamente recluidos en prisiones norteamericanas, sino también para tantas personas que llegaron para saludarlo.
La alegría resplandecía en las caras de la gente, y era la felicidad genuina de un pueblo que más allá de soñar y esperar, puso todas las fuerzas del alma, como si en ello le fuera la vida, para hacer realidad el regreso de sus hijos.

Allí estuvo Gerardo rodeado de personas, y todo el mundo quería abrazarle a él y a su esposa Adriana Pérez. Conmovía ver que era una felicidad recíproca porque a solo dos meses de llegar a Cuba, tras casi 17 años de encierro, él decidió conocer personalmente a los amigos que tendieron un puente de amor desde Jaruco hasta Victorville.

Los pioneros del Comité Alas de libertad y sus maestras Ania Ortega y Meibis Reyes eran invitados de honor. Llevaron las mil grullas de papel que ellos mismos confeccionaron inspirados, más que en una leyenda, en la idea de que la buena fe siempre ayuda al triunfo de la justicia y la verdad.
Todos nos dejamos llevar por aquel torbellino de amor que grabó una huella, viva hasta hoy en el recuerdo. Y al parecer no me equivoqué en aquel momento cuando describí como algo inmenso el suceso, ni después cuando volví a evocarlo.
Por todo eso hoy, al contemplar la valla y observar la gigantografía que ilustra sitios y hechos significativos de la historia de Jaruco, me alegra y estremece que se haya decidido incluir una de las fotos de Gerardo de aquel 13 de marzo. Fue un gran día, y tantos corazones no pueden estar equivocados.