Homenaje a la Madre Cubana

Compartir con:
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Print this page
Print

No me considero un poeta, ni un repentista al que le encargan un pie forzado para genialmente comenzar a improvisar. Solo soy un comunicador de ideas, mediante las palabras y la voz. Pero, existe una gran diferencia entre un poeta y este periodista. En mi caso tengo que tomarme más tiempo para hacer llegar esas ideas, mientras el poeta elabora sus versos con solo escuchar los primeros acordes del laúd y o del tres.


Hace unos días alguien en uno de los pasillos de la emisora me dijo… ¿por qué no te inspiras y redactas una crónica por el segundo domingo de Mayo, Día de las Madres? Yo, solo le sonreí y asenté con la cabeza. Tres días he estado, pensando cómo o por dónde inició una crónica periodística dedicada a las madres. ¿Se da usted cuenta la diferencia entre un repentista y este servidor?

Finalmente me decidí a sentarme frente al monitor de la computadora para hablar de esa madre especial y ejemplar, la cubana, a la que hay que homenajear más que a ninguna en el mundo.

Madre cubana que te levantas en el silencio de la madrugada sin originar sospechas; que meces la cuna aún mientras duermes, que te peinas y maquillas mientras cuelas el primer café. Madre cubana, que sonríes sin estamos alegres, y lloras cuando estamos tristes.

Madre cubana, que defiende, que sufre la partida hacia el horizonte, que sueñas por nosotros, que colocas el fusil al hombro.

Madre cubana, que gustas de tu hogar, de las novelas, que enamoras de la manera más insospechada. Madre que consuela, que adornas esperanzas.

Madre, que aún cuando no estás, nos acompañas, que murmuras un Padre Nuestro por tus hijos, que haces del pan una cena exquisita.

¿Madre cubana, cómo no descifrarte y quererte mía para siempre? ¡Claro, que viviré para ti, porque ahora tus hijos cuidaremos de tu sueños, te vestiremos de reina, te llevaremos el plato a la mesa. Somos nosotros, madre cubana, quienes luchemos por ti; somos nosotros quienes acomodaremos el cojín de tu sillón, y quienes calzaremos tus pies.

Esta tal vez, no es la mejor crónica, ni mucho menos aquella décima que improvisara el poeta magistralmente. Estos los impulsos que emanan del corazón de un hijo cubano, y que se multiplica en millones de agradecimientos. Gracias a todas las Madres cubanas.

Yuniel Rodríguez

Periodista

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *