La Iglesia de San Juan Bautista

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Angel Ribot

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Una amplia cronología de reparaciones identifica a la accidentada historia arquitectónica de la Iglesia Católica de San Juan Bautista, de cuyas contingencias siempre sale airosa, debido al empeño de muchas generaciones.

La Iglesia de San Juan Bautista

Prácticamente desde su erección comenzó el azote de numerosos fenómenos naturales sobre el campanario de un templo ubicado en un terreno suficientemente alto como para ser objetivo principal de rayos y tormentas eléctricas antes de que fuese instalado el pararrayos; de ciclones tropicales como el monstruoso evento del año 1846 y el no menos destructivo de 1926 y de proyectos infructuosos que alargaban la adecuada terminación de sus obras.

No obstante a ello, el estilo ecléctico que primó en las edificaciones religiosas de Cuba en el siglo de su erección, la monumentalidad del edificio y la conservación de su estructura externa, son elementos suficientes para suplir cualquier evaluación negativa de la obra.

 

Si tenemos en cuenta, además, el desarrollo de otros útiles proyectos tales como la remodelación de las habitaciones sacerdotales y de la sacristía, resulta evidente el destino para el que fue erigida. O sea, una iglesia levantada para convertirse en la construcción principal del proyecto de la fundación de la Ciudad Condal de San Juan de Jaruco.

Y allí se yergue, frente a frente a la cárcel, con el espacio de la otrora plaza de armas, hoy parque “José Martí”, mediando entre las dos formidables construcciones, representativas de una de las etapas primigenias de la evolución histórico cultural de nuestra Patria y por ende de Jaruco: la colonia.

Si admirable es en el conjunto espacial, allí, coqueteando con las nubes, emulando innecesariamente con el viejo penal, no es menos espléndida en su interior con su nave central, el clásico coro y las escaleras de caracol por cuya angostura se llega al perseverante campanario, que ofrece una de las más hermosas vistas de la naturaleza jaruqueña que puede ser apreciada desde la propia ciudad.

La Iglesia de San Juan Bautista ha tenido y mantiene un sitio importante en la cultura religiosa de Jaruco y sus salones han recibido la visita de numerosas personalidades eclesiásticas.

También influyó notablemente en la existencia de numerosas familias de la localidad que, adscritas a su culto, promovieron valores artísticos, hasta en los círculos laicos, al ofrecer a la comunidad actividades teatrales, corales, musicales, de bandas, y otras relacionadas con la literatura, el arte y la historia.

De las necesidades de conservación de la Iglesia, que mantiene su estructura interna con la variante de la eliminación de los altares de madera y su sustitución por mármoles y otros elementos constructivos, se ocupa el Arzobispado de la Habana y los especialistas que contratan para ello y lo hacen con amor y dedicación, manteniendo el templo limpio, bello y excelentemente cuidado, tanto como los alrededores que incluye dentro de sus muros.

Angel Ribot

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