La Ley de la conciencia

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Marlene Caboverde

Marlene Caboverde

Periodista de Radio Jaruco y Editor Jefe de la Redacción Digítal
Marlene Caboverde

Este 10 de abril de 2019 acaba de esculpirse en la historia de Cuba al proclamarse en La Habana, la nueva Constitución de la República que el 24 de febrero de este año recibió el respaldo mayoritario de la población, (más de once millones de cubanos).

Matutino, seremos como el Che. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate

Pero lo más importante, recordemos que se trata de un proceso inacabado, es lo que viene ocurriendo desde antes y lo que queda por hacer: desarrollar las normas que sustentarán la Carta Magna.

En los días de debates del texto constitucional, Eyne Daniel López Vargas, Fiscal Jefe Departamento de Organización y Planificación de la Fiscalía General de la República (FGR) de Mayabeque me ayudó a comprender lo trascendental del hecho.

Como el mejor de los maestros me ofreció las herramientas necesarias a través de excelentes disertaciones, que luego complementé en el programa televisivo, Hacemos Cuba.

Metafóricamente y para ilústrame mejor respecto a lo fundamental del asunto, el Fiscal colocó sobre la palma de su mano un libro: el libro, es el texto legal, la mano, es todo un grupo de leyes que responderán al mismo.

Así me explicaba pero siempre recalcando que se requiere de un tiempo para que estas se escriban y aprueben, unas por referendo, otras no.

Aquellas buenas lecciones corroboran la marcha de los últimos acontecimientos, por ejemplo, el análisis de la Ley de los símbolos nacionales y la de Pesca.

Ambas revisten gran importancia y concuerdan con la realidad cubana de estos tiempos, pero sin dudas la de los símbolos ha acaparado la mayor atención del pueblo.

El análisis concuerda en dos preguntas: ¿cuánto conocen las nuevas generaciones de sus símbolos? ¿Qué falta por hacer en ese sentido?

Fidel defendía una idea que bien debe respaldar todo lo que se haga en pos del respeto y el amor a los símbolos: “no representan una parte de la historia, representan toda la historia’’, expresaba el líder de la Revolución.

Me detengo en el artículo 57 que dice, “cuando se ejecute el Himno Nacional, si alguna persona está caminando se detiene, y si se encuentra sentada se pone de pie, siempre descubiertos, y adopta la posición de atención”.

Aunque no se trata de algo nuevo en el contenido de la Ley, es algo que se ignora muchas veces y hasta por las personas de más edad, que fueron educadas en la veneración del Himno y la bandera.

Recuerdo que cuando era una pionera, en mi escuela primaria todos parecíamos cadetes cuando se izaba la tela tricolor, y al entonar aquella marcha de guerra, la voz nos salía del pecho.

Así nos enseñaban, de ese modo se exigía, y por sobre todas las cosas, se predicaba con el ejemplo.

El desgano, la apatía y el irrespeto hacia los símbolos debe ser barrido de una vez de la conducta ciudadana, no solamente porque la idea se refuerza en la nueva Ley y en la propia Constitución que acaba de proclamarse, sino porque estos nos representan, hablan de lo que fuimos, lo que somos y de lo que seremos.

Todo ello, es nuestra historia, y hay que fecundarla en el alma, pero con pasión desde las primeras edades. A fin de cuentas, todo cuánto haga bien un individuo para sí mismo y para la sociedad, parte en primer lugar, de la formación cívica y de su propia conciencia.

Imagen tomada de Cubadebate

Marlene Caboverde

Periodista de Radio Jaruco y Editor Jefe de la Redacción Digítal

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