La quema del año viejo en #Jaruco

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Marlene Caboverde

Marlene Caboverde

Periodista de Radio Jaruco y Editor Jefe de la Redacción Digítal
Marlene Caboverde

En la casa marcada con el 1605 de la avenida 25, en #Jaruco reaparece un personaje que colorea esta Ciudad Condal en los días finales de cada año: “El Viejo” de Lugo y María.

Imágenes similares comienzan a aparecer en #Cuba, desde que diciembre se instala en la calendario, y por supuesto, #Jaruco ha hecho suya la tradición de construir un muñeco, símbolo del año que termina y que arderá en la medianoche del 31.

Esta especie de monigote representa, casi siempre, a una figura masculina: un paisano generalmente vestido con camisa y pantalón al cual rellenan con virutas de madera, paja, retazos de tela y hasta con objetos que muchos prefieren olvidar.

Muñeco que adorna las calles de la Ciudad Condal por estos días

La cabeza se confecciona a veces con papel maché, como la del muñeco de Lugo, pero la mayoría la hace de tela, y en ese caso la abarrotan también con materiales similares.

Pero en esta parte del cuerpo, sus creadores ponen más dedicación. Le pintan los rasgos, subrayando los ojos y la boca, y por norma le colocan un tabaco, una gorra o un sombrero y hasta espejuelos.

Algunas familias lo sientan en una silla en el jardín, como si esperara el café de la casa o el saludo del transeúnte. Pero hay quienes prefieren situarlo en una cruz de madera clavada en el suelo, en clara evidencia de lo que le ocurrirá.

En #Cuba casi nunca este muñeco se lleva en procesión al sitio donde será incinerado, como es costumbre en otros países de América Latina, sino más bien se le deja quieto en un mismo sitio hasta el primer segundo del nuevo año.

En ese instante comienza su quema en un espectáculo salpicado con risas, bailes, gritos, el destape de una botella de sidra, y donde últimamente no faltan los flashes de los teléfonos móviles y de las cámaras fotográficas.

Y de esa manera, el momento queda eternizado como uno de los más divertidos y entrañables para la gente del barrio que se unió con el pretexto de quemar el año viejo.

Pero en realidad y sin ponerse de acuerdo, lo que busca la gente es renovar, en unión y armonía, las esperanzas en ese camino de 365 días que todos sueñan prósperos y sobre todo, con salud.

Marlene Caboverde

Periodista de Radio Jaruco y Editor Jefe de la Redacción Digítal

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