Los CDR de ayer a hoy en el Valle del Perú

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Marlene Caboverde

Marlene Caboverde

Periodista de Radio Jaruco y Editor Jefe de la Redacción Digítal
Marlene Caboverde

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El entusiasmo renació como arte de magia en las personas de mi pueblo, este 27 de septiembre. No sé ese milagro es parte del código cubano de “poner al mal tiempo, buena cara” o porque hay esperanzas y sueños que nada puede romper. Pero el caso es que todos estábamos unidos y felices esperando el aniversario 59 de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR).


Para ser completamente honesta, le cuento que la fecha pasaba por alto desde hacía varios años, más bien desde que falleció el más entusiasta y el alma, puedo decir, de los CDR en nuestra comunidad Valle del Perú, de San José de las Lajas, Domingo Fernández.

La apatía se había adueñado del barrio, lo que causaba gran preocupación en algunos de nosotros. La desidia, el abandono y el sentimiento de anarquía encontraban el camino libre, así que minaban la voluntad de no pocos vecinos, mientras que a otros les daba igual para dónde soplara el viento.

Por suerte el mutismo se rompió, y el pretexto fue la efeméride. La gente no esperó por lo que podían mandar, sino que todos aportaron y pusieron manos a la obra.

Compartir lo que se tiene, se dibujó aquel día en la manera de dar de los cubanos de mi barrio. Llovieron las viandas y la sazón, mientras hubo quienes desempolvaron sus enormes cazuelas para ponerlas a disposición de las caldosas, que cundieron el aire de aromas y colores.

Vi muchas caras felices y muchas manos juntas que engalanaron esta comunidad de diez edificios, erigida sobre un pantano oscuro en 1973, gracias al impulso de Fidel.

Por primera vez observé desplegarse varias banderas cubanas en los balcones, y también, después de algún tiempo, distinguí un brillo que parecía apagado en los ojos de los demás: ese sentimiento por nuestro pedacito.

Sé que esa noche se cocinó entre todos y para todos, se compartieron (aunque no había mucho) dulces, refrescos y tragos de ron, mientras se bailó, se gozó y se disfrutó espléndidamente de un momento que extrañaban los más viejos y los de mi generación.

Recuerdo aquellos fiestones de los CDR en la década de los 80 como un verdadero acontecimiento. Casi siempre la ocasión ameritaba estrenar ropa nueva, así que las mujeres se presentaban bien acicaladas mientras los hombres no se quedaban detrás.

Los chiquillos mezclaban su alboroto con la música de los Van Van, en tanto, los adolescentes gastaban sus zapatos en las aceras, con la esperanza de recibir elogios o conquistar algún corazón. Y es que no había en todo el año celebración más concurrida y vistosa que la fecundada en la víspera del cumpleaños de los CDR en mi comunidad.

 

Al parecer, se encienden otra vez los bríos y la pasión. Aunque es cierto que arrancamos el 2019 con un parque infantil recién construido luego de varios años de reclamo, esa no es la única razón.

A mi modo de ver, esa fe que parecía perdida se renueva bajo la convocatoria de nuestro Presidente Díaz Canel. La situación es difícil, mucho más por estos días, pero no hay obstáculos insalvables si nos amamos, porque definitivamente ahí radica la esencia de su tan célebre ideal: #PensarComoPaís.

Marlene Caboverde

Periodista de Radio Jaruco y Editor Jefe de la Redacción Digítal

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