#Martí nuestro

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La Edad de Oro de José Martí

Uno de los primeros poemas que logré memorizar cuando niña fue, Los zapaticos de rosa, un hermoso cuento en versos que aparece en el libro, La Edad de Oro de José Martí.

Aquel canto de amor y solidaridad humana caló muy hondo en los infantes de mi generación, y en ese sentido su significado se ha mantenido inalterable hasta hoy.

Como ese texto, muchos otros del Maestro pasaron ante nuestros ojos como lecciones que invitaban, por sobre todas las cosas, a defender la justicia, la belleza, la humanidad y la Patria.


Quienes decidimos sumergirnos en su vida y desandamos la línea temporal de su bregar por el mundo, entendemos por qué sus principios e ideas sobreviven al paso del tiempo y de los tiempos.

Pankow-Berlin

La universalidad de su pensamiento fue lo que lo superpuso entre los nombres más altos de la cultura y la política, de ahí que en los sitios más insospechados del planeta, (Austria, Argentina, Bélgica, China, Isla de Chipre, entre otros), se estudia su obra, se toma como paradigma su pensamiento y hasta erigen esculturas y monumentos, como homenaje a su grandeza.

Estatua de Martí en La Habana

Entonces, si en culturas tan diferentes a la nuestra, Martí sigue vivo y es ejemplo, me pregunto, ¿cómo es posible que en #Cuba y en La Habana, su ciudad natal, gente de aquí irrespetara su imagen?

Se trata de un hecho reprochable, injustificable, congruente con la manipulación y esa guerra de pensamiento que se nos hace, y que como nos advierte el Maestro, hay que ganar a pensamiento.

El tema ha suscitado muchas reacciones en las redes sociales, la mayoría en contra de los autores materiales del hecho, quienes son apenas la punta de un iceberg minúsculo, débil y que se desgasta bajo el desamor y el egoísmo más despreciables.

Cuando supe que habían vertido sangre en los bustos y las imágenes de Martí, sentí como si intentaran arrebatarme los capítulos más preciados del diario de mi vida: aquellos en los que me puedo ver repitiendo sus versos, actuando sus personajes, padeciendo su dolor en las canteras de San Lázaro, llorando por Lino, amando a los tabaqueros de Tampa y Cayo Hueso, sufriendo por lo de Fernandina, aprendiendo de su mano que la felicidad está en ayudar a los demás, porque ser bueno nos hace fuertes y felices….

Quienes ofendieron la imagen de Martí, si evocan el día de su pañoleta y las veces que colocaron flores en su busto escolar, si recuerdan sus historias contadas por los maestros, y si no olvidan cuánto les sirvió en algún momento de sus vidas, alguna frase martiana, deben estar avergonzados y arrepentidos.

Rinden pioneros de Jaruco merecido homenaje a José Martí. Foto Yordan Diaz

Martí está ligado de manera muy especial a la vida de los cubanos, y eso no va a cambiar, aunque se transformen la sociedad o la política, aunque aterricen aquí los marcianos, porque él, definitivamente, como decía Losé Lezama Lima, “es un misterio que nos acompaña”.

Y su presencia está destinada a la eternidad por una razón muy poderosa, esta que nos descifró la poeta Fina García-Marruz: “Él es el conjurador popular de todos nuestros males, el último reducto de nuestra confianza, y olvidadizos por naturaleza, rendimos homenaje diario, profundo o mediocre, a aquel hombrecillo de cuerpo enjuto, de frente luminosa y ojos de una penetrante dulzura, que TIENE ESTA IRRESISTIBLE FUERZA: LA DE CONMOVER. CONMUEVE SI ESCRIBE, SI HABLA, SI VIVE, SI MUERE. ¿CUÁL ES SU SECRETO? ÉL NO ACTÚA: OBRA”.

Marlene Caboverde

Periodista de Radio Jaruco y Editor Jefe de la Redacción Digítal

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