Moraima: manos de hada

Compartir con:
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Print this page
Print
Marlene Caboverde

Marlene Caboverde

Periodista de Radio Jaruco y Editor Jefe de la Redacción Digítal
Marlene Caboverde

Noticias recientes de Marlene Caboverde (ver todo)

No se trata de lo que eres, sino más bien en lo que puedes transformarte. Con esa certeza absoluta Moraima Ruíz Lemus, ha construido su vida y ha embellecido la existencia de los demás.

Esta mujer de 69 años de edad nació en un hogar pobre, en el seno de una familia numerosa a las márgenes del río de Jaruco, pocos años antes del triunfo de la Revolución.

Y fue precisamente sobre lo más duro de aquellos tiempos que forjó su valor, su fuerza y una debilidad especial por el débil y el necesitado.

Lo rudo de la vida en el campo no entorpeció sus modales, ni sus manos, más bien le otorgaron habilidad y delicadeza para sacar el brillo de las cosas más tristes y oscuras.

Por eso es admirable su maestría para convertir juguetes abandonados en elegantes princesas. Y no requiere de mucho para ataviarlas, solamente unos trozos de tela, cartón, plástico, adornitos que alguien olvidó en un cajón. Con todos esos preciados recursos y una muñeca rota, entonces crea un hermoso regalo.

Recicla para vestir muñecas. Foto Marlene Caboverde

“Jamás tuve una muñeca aunque me gustaban mucho. Figúrate, éramos ocho hermanos, y en casa mi mamá remendaba a mano porque no teníamos máquina de coser.”

Moraima evoca fragmentos de la niñez para pasar página a su juventud.

“Nadie me enseñó a coser, pero tenía cuatro hijos y la necesidad me obligó. Yo desarmaba un chor y una bata, y con ese molde cosía la ropita de mis niños, dos hembras y dos varones.”

Las escuelas Ana Betancourt abrían sus puertas en la década de los años 70 en Jaruco, pero aquel fue un sueño imposible de acariciar para una mujer como ella, con una prole tan numerosa.

Pegada a la máquina de coser. Foto Marlene Caboverde

No obstante, pervivía en su espíritu una fascinación indescriptible por la costura, y todo lo que bueno que podría ofrecerse a sí misma y a los suyos, si lograba tener una máquina de coser.

“El padre de mis hijos ganaba muy poco, pero cuando mis niños estuvieron más grandecitos, mi cuñado me prestó 160 pesos y me compré mi primera máquina de coser.”

Desde entonces, todo parece indicar que máquina y mujer se acoplaron para siempre, y hasta hoy, gracias a esa simbiosis, Moraima jamás ha dejado de servir y ofrecerse a la gente.

Además del don para rescatar del olvido y el abandono las más feas y descuidadas muñecas, confecciona bolsas, lindos ajuares para la cocina, cojines…., y según cuenta, “me tienen loca los vecinos con los zurcidos, dicen que los que yo hago, casi ni se notan.”

Hoy Moraima vive todavía en Jaruco, pero en una casa más confortable y rodeada de los hijos, los nietos. Su hogar es fácil de reconocer porque todo allí huele a nuevo, a limpio, a vida.

Encontrarla, tampoco es difícil siendo la más buscada y aclamada entre los vecinos y la familia. Y es que pocos la superan en gracia y entusiasmo para la costura y también para la cocina.

Muñecas rescatadas. Foto Marlene Caboverde

 

El día en que descubrí la vocación de esta mujer, descansaban en su cama, algunas muñecas rotas. No sentí tristeza, como me pasa otras veces cuando veo un cuadro similar, es que bajo las manos de un hada cualquiera tiene asegurado un destino mejor.

Marlene Caboverde

Periodista de Radio Jaruco y Editor Jefe de la Redacción Digítal

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *