Renació en Clásico Mundial de Béisbol

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Estados Unidos, ganó su primer Clásico Mundial de Béisbol, como todos saben liquidó a Puerto Rico, el equipo de los rubios, en la gran final, y tras cuatro intentos la superpotencia de la pelota en el planeta ya sabe lo que es ganar un Clásico.

El equipo dirigido por Jimy Leiland, aquel que había ganado la serie Mundial con los Marlins en 1997, entendió como nunca antes lo había hecho un equipo norteamericano el verdadero significado del Clásico, jugar como equipo, y una vez más redemostró que para imponerse a veces no hace falta que estén los mejores, si no unidad, y ganas, coraje y pasión, y eso fue lo que les sobró a los dos finalistas del IV Clásico Mundial de Béisbol, Estados Unidos, campeón y Puerto Rico, el quipo que conquistó el corazón de muchísima gente por su forma de jugar a esto de bolas y strikes.

Estados Unidos tuvo que guapear durísimo para ganar su primer Clásico, primero fue a un juego de muerte súbita con el monarca destronado, República Domicana, que ya lo había derrotado en el evento y no falló, luego sorteó un montón de ponches que le propinaron los japoneses y aprovecharon sus deslices para imponerse dos por una en la semifinal, y después silenciaron la mejor ofensiva del Clásico, Puerto Rico, al que Marcus Stroman, y dos relevos dejó en solo tres hits sin carreras.

Los dos mejores equipos del Clásico jugaron la final y el mejor en ese choque, ganó. Y lo confieso, este Clásico ha sido el mejor de todos, no lo digo por la victoria estadounidense, sino por lo que nos dejó como evento. El IV Clásico marcará un antes y un después en todo lo referido a la trascendencia y organización de este torneo.

Record de asistencia en estadios norteamericanos, y record de asistencia a nivel global que superan los de los tres clásicos anteriores, además de una conciencia ya de los equipos de grandes ligas a permitir jugar a sus peloteros.

El aficionado se vio más implicado que nunca y el flujo turístico fue mayor que en otras ediciones, y todo eso fue inmensamente proporcional a la entrega de los jugadores al terreno.

Y eso le faltaba al Clásico, hombres sin nada que demostrar, estrellas asentadas en la mejor pelota del mundo, jugando por el orgullo de representar a su pueblo. Las palmas a Yadier Molina el más guapo de todos, a Adan Jones, Valdemir Valentien, Edwuin Díaz, Nelson Cruz, y a muchos otros, porque si algo derrochó este certamen fue entrega, combatividad y pasión.

No dude nadie, el Clásico Mundial de Béisbol renació en 2017 y despejó cualquier duda que existía sobre un futuro incierto, las declaraciones de los puertorriqueños y estadounidenses tras el choque final resaltaban el compromiso de volver en 2021, para luchar por su país, una vez más. Poco a poco el Clásico se va consolidando en el corazón de la gente y que tenga nuevo campeón es un incentivo adicional para otros equipos.

Disfrutamos un gran clásico mundial, vimos jugadas espectaculares y desde ya extrañamos ver juntos a los mejores peloteros del mundo, ojalá que en 2021 nuestro equipo de Béisbol sea un contendiente serio, para igual nosotros poder aspirar al podio, para eso faltan cuatro años que hay que aprovechar y hacer mucho para acercar posturas, y llevar lo mejor que tengamos por entonces, porque Cuba también puede estar entre los aspirantes al trono que expondrá Estados Unidos en 2021, ¿no le parece?