Sin darse por vencida

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Marlene Caboverde

Marlene Caboverde

Periodista de Radio Jaruco y Editor Jefe de la Redacción Digítal
Marlene Caboverde

Cuando se haló el cabello y vio que se le desprendía con la misma facilidad con que el viento despeina un diente de león, miró a los dos hijos. No hizo falta decir mucho; de común acuerdo decidieron que era el momento de adelantarse a las heridas de la quimioterapia y pelarse bien bajito.

La mujer de 66 años compartía su historia mientras cada frase se me atravesaba en la garganta. Casi estuve a punto de llorar pero ella, después de todo, se veía tan sana y feliz, que también sonreí.

Minutos más tarde hablamos como si nos conociéramos de siempre. Supe que es Ingeniera de Agronomía, que se llama Iris Palenzuela Páez y que ha dedicado toda la vida a la investigación en el CENSA; que después de jubilada trabaja en la Dirección de capital humano, pero sigue vinculada a proyectos del área vegetal, que es de verdad lo que le gusta.

Ni una pizca de tristeza empañaba su mirada mientras evocó el día en que sintió “la bolita” en uno senos, era de septiembre de 2013. Luego, los exámenes y el diagnóstico: era un tumor de mama. “Es verdad que el piso se movió bajo mis pies”, reconoció, pero de antemano sabía “que todo iba a estar bien”.

“El ocho de octubre de ese mismo año ya estaba operada en el Hospital Clínico Quirúrgico Hermanos Ameijeiras”, y era “grandecito y malo”, según le informaron. Pero reconoció que desde entonces, estuvo libre del cáncer.

¡A esa edad, viuda y enferma! Pensaron quizás los que no la conocían bien. Pero es que Iris siempre tuvo al esposo cercano y dándole fuerzas para luchar. Es algo sin coartada, expresó con los ojos: “es el amor por la vida”, estuve de acuerdo sin palabras.

iHan pasado más de cinco años y es una sobreviviente. Eso, ¡Gracias a todos los profesionales del Ameijeiras!, exclama Iris. Pero también ofrece su gratitud al personal de la Sala de Oncohematología del Hospital Leopoldito Martínez de San José de las lajas, en Mayabeque.

Pero la salud que le acompaña a diario para trabajar, hacer, crear y ayudar, revela, se la debe especialmente a sus hijos, una muchacha y un joven: su mayor orgullo, acentúa. Entonces, inexplicablemente, los veo fulgurar como si fueran también mis muchachos y entiendo su mejor lección: el amor jamás te deja darte por vencida.

Fotos: Marlene Caboverde

Marlene Caboverde

Periodista de Radio Jaruco y Editor Jefe de la Redacción Digítal