Venezuela en calma, pero alerta.

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Este fin de semana los venezolanos protagonizaron una contundente victoria contra los traidores, títeres del gobierno norteamericano que apoyan la intervención imperialista a la hermana nación bolivariana, en pos de la riquezas naturales de su bendecida geografía. Algunos hablan de focos rojos de violencia… Los únicos focos rojos, son del pueblo, orgullosamente vestido con los colores del chavismo. Se lo cuento, porque un amigo venezolano, veterinario, graduado en la Universidad Agraria de La Habana, en 1994, Gilberto Planas Marrero, me comentó hoy en la tarde que las calles de Caracas están en calma y que las familias caminan seguras, pero desconfiadas de las garras del tigre imperialista que acecha presto para atacar con otro zarpazo traicionero.

El autotitulado Presidente, aunque solo lo fuera en las redes sociales, huyó sin pasaje de regreso ante la derrota de su show mediático… No hay concierto millonario, ni acto terrorista que pueda derrotar, ni silenciar la verdad y la dignidad de un pueblo.

Solo quien quiso, vio verdad en los falsos positivos, solo quienes están enceguecidos por la ira del poder perdido, pueden mantener los ojos cerrados ante la fuerza de un pueblo que se sabe dueño de un proceso revolucionario legitimado en más de 25 elecciones como la que este 24 de febrero vivimos los cubanos, donde el chavismo abrazado por el pueblo, resultó siempre vencedor. Solo quienes viven movidos por el odio, pueden pretender una intervención militar que ponga en riesgo la vida de sus compatriotas… Apóstatas. Denigran la Patria que heredaron de los grandes de América.

Sé bien que cubanos y venezolanos protagonizamos revoluciones perfectibles, pero, innegablemente justas; claro, para quienes un día fueron mayoría desposeída y hoy son dueños absolutos de su destino.

Anelis Díaz

Colaboradora de nuestra Página Web