¿Y mi público…..?

Compartir con:
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Print this page
Print
Marlene Caboverde

Marlene Caboverde

Periodista de Radio Jaruco y Editor Jefe de la Redacción Digítal
Marlene Caboverde

Noticias recientes de Marlene Caboverde (ver todo)

Así se preguntaban el payaso Trompolín y el resto de los artistas de la Brigada Cultural Rafael Riverón, de Mayabeque, cuando estaban listos para iniciar su presentación en Jaruco este nueve de julio, a las dos de la tarde.

Niños de Jaruco. Foto Marlene Caboverde

En el parque conocido popularmente como El Cocodrilo, de la céntrica avenida 25 de la Ciudad Condal, el público estaba ausente. ¿Dónde están los niños, dónde está la gente? ¿Qué hacemos?, decían quienes se encontraban al frente del espectáculo.

Casi cuarenta minutos después de lo previsto comenzaron, pero con el desconsuelo que inunda el alma de cualquier artista cuando escasean la risa, la aprobación, la emoción, la alegría.

Es verdad que no solo de aplausos vive el artista pero, ¿qué sentido tendría su obra sin ellos?

El asunto es que pese al vacío popular, el payaso Trompolín, (un adolescente de apenas trece años) actuó, hubo danzas y se escuchó la música campesina que animó el verso de tres niños repentistas de San José de las Lajas, entusiasmados por demostrar lo aprendido en un taller de su Casa de Cultura.

Pero este no es un hecho aislado, se repite más de lo que desearíamos, sobre todo, cuando se trata de un evento de una naturaleza tan noble, concebido como un regalo para las comunidades, asentamientos, ciudades y pueblos de toda la provincia.

En resumen, la promoción falló. Todo parece indicar que los implicados en la tarea de difundir sistemáticamente el amplio programa cultural diseñado para este verano 2019, lo mismo en Jaruco que a escala provincial, o ignoraban el hecho o le restaron importancia.

Ahora, mire la otra cara de la moneda, ¿qué diferente es la organización cuando se trata de una agrupación artística de cualquier tipo con un contrato previo, en una locación cerrada y cuyas entradas se venden, generalmente, a un precio nada desdeñable?

Entonces las plazas se llenan, ¿por qué?, porque aparecen los autoparlantes, en tanto los promotores y los propios artistas acuden a las emisoras de radio, a la televisión y llaman al periódico.

Y también se multiplican los volantes y se pegan carteles en todas partes, lo mismo en las paredes, las puertas de los establecimientos o en las columnas de las casas; miren, hasta empapelan los postes del tendido eléctrico con la estampa de grupos, actores y solistas.

La disyuntiva parece radicar entre el valor y el precio que se concede a un producto cultural determinado. ¿En qué escala lo ubican? Es cierto que no se puede desligar la cuestión financiera de la espiritual en estos tiempos marcados por la búsqueda de la sostenibilidad y la eficiencia.

Pero ojo, jamás se debe perder de vista que lo más importante es la recompensa obtenida en ambos lados, en el público y en el artista: el disfrute, el goce, el gusto, el aprendizaje. Y eso se logra cuando se da y se recibe con amor.

Marlene Caboverde

Periodista de Radio Jaruco y Editor Jefe de la Redacción Digítal

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *