Un fin de año con menos riesgos y más salud.

En la guagua escuché a varias personas hablar de la fiesta de su centro de trabajo por fin de año y del arrendamiento de locales para celebraciones de ese tipo.
No puedo asegurar de dónde eran ni en qué lugar laboran, pero sí les digo una cosa: aquel diálogo más que sorprenderme, me preocupó.


¿El coronavirus acaso desapareció y no me enteré?, me dije.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendaron, enfáticamente, este 25 de noviembre que se redujeran las reuniones masivas en la temporada navideña.

Textualmente, el subdirector de la OPS Jarbas Barbosa, dijo: “Este no es momento de organizar grandes reuniones, durante una pandemia no existe temporada navideña sin riesgo.”

En la conferencia de prensa ofrecida por la alta autoridad sanitaria se subrayó, que compete a cada país, municipio y comunidad adoptar las medidas para reducir la propagación del virus en un escenario extremadamente complejo.

En el continente americano se registraron 1.5 millones de contagios en la última semana, así lo reflejan las estadísticas en las que no aparecen, por ejemplo, los asintomáticos que jamás acudieron a una unidad de salud o los habitantes de algún lugar carente de servicios médicos que enfermaron y hasta murieron por la enfermedad.

Quiere decir que la amenaza de la COVID-19 prevalece, y en #Cuba, se acentúa tras la apertura de las fronteras y el reinicio de los vuelos comerciales en los aeropuertos de todo el país.

Yo pregunto, ¿habrá que esperar que sean la Ministra de Trabajo o el propio Presidente Díaz Canel quienes se encarguen de dictar públicamente disposiciones que eviten las fiestas de fin de año en los centros de trabajo?

Pienso, que basta un poco de sentido común para actuar en congruencia con la situación epidemiológica actual, que enciende las alarmas cuando se conoce que no pocos de los viajeros que arribaron a #Cuba, en los últimos diez días andan de un lugar a otro ignorando las reglas sanitarias básicas, muchas veces, sin esperar los resultados de sus PCR en tiempo real.

Soy de las que no se va a quedar sin celebrar el fin de año, pero la lógica indica que es en casa y con la familia más allegada, la manera de hacerlo.

Ya vendrán tiempos mejores, esa es la idea que debe prevalecer y no solamente en los colectivos laborales que enfrentaron un año durísimo debido a la pandemia y las dificultades económicas y financieras, que abarcaron todos los ámbitos de la sociedad.

Diciembre de 2020 puede ser todavía un mes de esperanza y regocijo para los cubanos que viven aquí y también para aquellos que residen en otras naciones, pero vuelven por estos días para sentir de nuevo el calor de su tierra y de los suyos.

Pero lograrlo depende de algo esencial que no está trazado en ningún papel pues, a fin de cuentas, lo que define la salud y la vida es su acción responsable, la mía y la de todos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *