Guadalupe

Quizás Guadalupe supo que había regresado del Mictlan, (el inframundo para los aztecas), cuando pudo por sí misma llenar de aire sus pulmones.
O tal vez, la señal más clara de que revivía la halló en un destello que traspasó las máscaras de los sanitarios a su alrededor, en aquel día pleno de milagros.

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Arían Medina García, fue uno de los enfermeros de Cuba, de #Mayabeque y de #Jaruco, que trazó el camino de regreso a la vida a la mexicana de 23 años de edad.

Y aunque no era su primer duelo ni su primera victoria contra el coronavirus en la tierra azteca, en su estómago y en el de sus colegas de la Isla, revoloteaban las mariposas. Y es que ya el bebé recién nacido de Guadalupe no quedaría huérfano.

Estaba allí, delante de ellos, la respuesta a la pregunta compartida de los Valientes cubanos de las batas blancas diseminados en este mundo tan enfermo por la COVID-19 y otros males, que sólo el amor puede curar.

¿Qué estoy haciendo aquí? Se dicen.

¿Es por la fidelidad al juramento de Hipócrates, el compromiso con la medicina cubana, la pasión por el oficio, el deseo de aprender y de servir……?

¿Qué estoy haciendo aquí?

Le han preguntado en los profundos momentos de miedo, a la almohada, a las paredes del hospital y a los colores de una ciudad, cada día menos ajena porque los consuela la gratitud de la gente y porque Martí, desde el misterio de su estatua que florece en la capital mexicana, los aplaude y acompaña a toda hora.

Guadalupe puede hablar y también sonríe. Volverá a sus brazos el hijito y a su vida, la luz, la alegría.

Arían, el enfermero de Jaruco, se apena por la delgadez extrema que ha dejado el coronavirus en la joven, pero celebra su salvación como otro prodigio de la medicina cubana, que tambien, reconoce orgulloso, tiene sus manos y su amor.

Y mientras descuenta en el calendario los días que faltan para regresar a Cuba, imagina a Guadalupe con su bebé andando otra vez por la vida, pero arropada por la canción de Juan Almeida Bosque que, desde hace dias, hace una fiesta en su cabeza:

Ya me voy de tu tierra/ mexicana bonita…..y lo hago emocionado/ como si en ella dejara/ un pedazo de mí…../Ya me voy linda Lupe/ y me llevo conmigo/ un rayito de luz……./ Acuérdate de mí.

Supongo que a partir de ahora, todos se preguntarán por una marca brillante que resplandece en el rostro de Guadalupe.

Dirán que es la recuperación, pero en realidad es la semilla del beso que los cubanos siembran en el mundo. Esa es la respuesta, y nada más.

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