Hacia el 8vo Congreso. La unidad necesaria (Primera parte)
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Jaruco, Mayabeque. La revolución de enero de 1959 tuvo ante sí el reto de trasformar la estructura socio-económica y política heredada de una república burguesa nacida y mantenida bajo el tutelaje de los gobiernos estadounidenses de turno. La victoria fue lograda por la acción mancomunada de los movimientos revolucionarios que, con sus respectivos liderazgos, condujeron a las masas en la lucha por derrocar a la tiranía. El pueblo llegaba por primera vez al poder. El formidable triunfo no sería todo, lo más difícil estaba por hacer.
El modo en que las fuerzas revolucionarias habían acordado la unidad y llevar adelante la lucha había sido forjado según las condiciones en que esta se desarrolló y a las características de cada una de las organizaciones involucradas. Fue en el Ejército Rebelde donde coincidieron combatientes de las tres principales fuerzas revolucionarias. Hombres y mujeres pertenecientes al Movimiento 26 de Julio (M-26-7) luchaban junto a sus compañeros del Partido Socialista Popular (PSP) y del Directorio Revolucionario (DR).
Después del triunfo, las relaciones y coordinación entre ellos continuaron fortaleciéndose por diversas vías. El M-26-7 principal fuerza política de entonces dio sólidos pasos hacia la unidad con Fidel al frente como máximo impulsory organizador.
En agosto de 1960 se realiza la VIII Asamblea del PSP, donde participaron delegaciones del M-26-7, del DR y de la CTC como reafirmación de la voluntad de unidad y cooperación entre las organizaciones del pueblo. En los meses de agosto y octubre de ese mismo año se desarrolla el proceso de integración de las organizaciones juveniles, femeninas y de la población en general constituyéndose la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR), La Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y los Comités de Defensa de la Revolución (CDR).
La proclamación del carácter socialista de la Revolución Cubana, en abril de 1961 jugó un papel importante para el impulso en las tareas que se llevaban a cabo por el logro de la total unidad.
El Pleno del Comité Nacional del PSP celebrado en junio de 1961 analizó, con la participación de los principales dirigentes del M-26-7, del DR y del Gobierno Revolucionario, la necesidad de la creación de un nuevo partido, reconociéndose a Fidel Castro como el principal dirigente socialista y obrero cubano.
El 26 de julio de 1961, Fidel da a conocer públicamente la aspiración de crear el Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba (PURSC).
Ya a mediados de 1961 se habían creado, en las seis provincias del país, los órganos dirigentes de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI) constituidas por la unión de las tres organizaciones, el M-26-7, el PSP y del DR.
El objetivo de las ORI era lograr la cohesión interna de los revolucionarios con miras a la formación de un solo partido dirigente de la Revolución, continuador de las ideas martianas y marxista-leninistas. La creación de la ORI no estuvo exenta de algunos males que mellaran su papel aglutinador, uno de ellos fue el sectarismo el cual hubo que arrancar de raíz. Otro estuvo dado por no lograr en ella la integración de las masas, pues el proceso se había llevado a cabo sin su consulta, por lo que no se logró el engranaje de unidad entre ellas y la nueva organización.
En marzo de 1962 concluye el proceso de creación de las ORI siendo electo Fidel como su Primer Secretario iniciándose así una restructuración de la orgánica a través de un proceso de consulta con las masas y la selección de sus integrantes.
Para mayo de 1963 quedó concluido el proceso de restructuración de las ORI, se constituye el PURSC significando esto un salto cualitativo en el proceso de formación del Partido y en el desempeño cada vez más eficiente de su papel dirigente del pueblo trabajador luego de la toma del poder en 1959.
Ya en octubre de 1965, luego de culminar el proceso asambleario de las provincias, se celebra el Activo Nacional del PURSC donde a la pregunta de Fidel de qué nombre darle a nuestro partido, todos gritaron ¡Partido Comunista de Cuba!
“…nació de hecho nuestro Partido en la unidad estrecha de todos los revolucionarios y el pueblo trabajador, cimentado por el heroísmo de nuestra clase obrera, que combatió y derramó su sangre generosa en defensa de la patria y el socialismo. En adelante actuaríamos como una sola organización y bajo una dirección cohesionada. Las geniales ideas de Martí y Lenin acerca de la necesidad de un partido para dirigir la revolución, estaban más que nunca presentes. Su ideología no podía ser el pensamiento liberal o burgués sino la de la clase social revolucionaria que la historia misma había colocado al frente de la lucha por la liberación de la humanidad: la de la clase obrera, el marxismo-leninismo, que ya habían enarbolado valientemente en 1925 Baliño y Mella.”
La constitución del Partido Comunista de Cuba (PCC) garantizó la necesaria unidad de las fuerzas revolucionarias luego de la victoria revolucionaria, y garantiza hoy los éxitos de nuestro pueblo en la construcción del socialismo y en la defensa de la patria independiente y soberana.