Cada minuto cuenta en la Salud Materno Infantil
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En medio de las tensiones económicas que atraviesa nuestro país, la salud materno infantil refleja con crudeza la realidad que vivimos.
En días recientes, una publicación en el perfil de Facebook de Radio Mayabeque estremeció con una cifra poco habitual: 18,4 de tasa de mortalidad infantil en la provincia al cierre de marzo de 2026.
El Programa Materno Infantil (PAMI), prioridad del Estado cubano y de las autoridades políticas, gubernamentales y de salud, enfrenta hoy un reto mayor. En una reunión del Buró Provincial del Partido se analizaron las múltiples causas de este retroceso. Edelso Antonio Linares, máximo representante partidista, llamó a no perder la capacidad de asombro en el seguimiento individual de casos, a redoblar esfuerzos, a lograr cobertura total de gestantes en los hogares maternos y a trabajar muy unidos a la familia, eslabón fundamental en la prevención de riesgos y de embarazos en la adolescencia.
Los obstáculos son muchos: escasez de medicamentos y suplementos, alimentación insuficiente por la disminución del poder adquisitivo de las familias, entre otros factores. Aun así, el personal de salud hace maravillas para optimizar recursos limitados y asumir mayores responsabilidades. En estas circunstancias, el chequeo diario y una intervención a tiempo pueden marcar la diferencia.
Los especialistas enfrentan además situaciones complejas: embarazadas que rechazan el ingreso en hogares maternos, familias que no cooperan y prefieren esperar los síntomas de parto en casa. Es cierto que estar ingresada nunca resulta agradable, pero no son tiempos de arriesgarse a que demoras en la transportación o silencios prolongados en la comunicación nos jueguen una mala pasada. El beneficio de contar con especialistas monitoreando diariamente la salud de la madre y su futuro bebé es incuestionable.
Nada es más valioso que garantizar un alumbramiento feliz. No se trata solo de humanidad, sino también del futuro y del equilibrio poblacional en un país marcado por el envejecimiento demográfico.
Cada minuto cuenta. No basta con lo que se haga en función de la salud materno infantil: la sonrisa sana de un recién nacido es la mayor recompensa para los profesionales, las autoridades, la madre y la familia, aunque el camino tenga obstáculos y exija sacrificios.
