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Toma e Incendio de Jaruco: un hecho que marcó la historia patria en el Occidente cubano

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Jaruco, Mayabeque. Caía la tarde del 18 de febrero de 1896, tropas al mando del Lugarteniente General del Ejército Libertador Antonio Maceo Grajales, se acercaban a Jaruco para realizar un ataque sorpresa, como parte de las acciones concebidas en la invasión de Oriente a Occidente a finales del siglo XIX.

Mapa que refleja la presencia de las tropas del Lugarteniente General Antonio Maceo Grajales cerca de Jaruco y del General Máximo Gómez Báez en el Occidente cubano en febrero de 1896. Foto: Tomada del periódico La Caricatura, de 1896.
Mapa que refleja la presencia de las tropas del Lugarteniente General Antonio Maceo Grajales cerca de Jaruco y del General Máximo Gómez Báez en el Occidente cubano, en febrero de 1896. Foto: Tomada del periódico La Caricatura, de 1896.

Jaruco era una ciudad bien defendida, no así sus alrededores, lo que facilitó a los mambises entrar sin dificulta hasta la Plaza de Armas.

Fuerte Eduardo Guardado, tomado por los insurrectos después de una heroica resistencia de la guarnición y agotadas sus municiones. Foto: Tomada del periódico La Caricatura, de 1896.
Fuerte Eduardo Guardado, tomado por los insurrectos después de una heroica resistencia de la guarnición y agotadas sus municiones. Foto: Tomada del periódico La Caricatura, de 1896.

La posición geográfica de Jaruco, como punto de enlace por ferrocarril entre Matanzas y San Cristóbal de la Habana, le permitía ser socorrido por fuerzas españolas destacadas en esas ciudades.

El ataque debía ser sorpresivo y rápido.

Una vez en las márgenes de la Ciudad Condal, y comprobada la defensa española, el Titán de Bronce no vaciló en atacar, y a las nueve de la noche ordenó a sus hombres entrar a la Ciudad Condal de Jaruco.

En la acción dos secciones de infantería llegaron hasta la cárcel, hoy Museo Municipal, y tras vencer la resistencia del alcaide y sus escoltas pusieron en libertad a 24 prisioneros, entre ellos el destacado médico Vidal Sotolongo Linch.

En el ataque a Jaruco los guardias municipales y los bomberos entregaron sus armas, pero, los establecidos en el cuartel sí mostraron resistencia al recibir ayuda de dos batallones que llegaron en tren.

Allí, el ataque tomó otras dimensiones, mientras parte del pueblo ardía en llamas.

Tres de la madrugada del 19 de febrero de 1896.

A esa hora el Mayor General Antonio Maceo Grajales ordena retirada. La acción había sido cumplida.

Resultados del ataque 131 viviendas fueron incendiadas, varios centros comerciales quedaron en cenizas y la otrora cárcel recibió algunos daños en su estructura.

Casa del Doctor José Torres, quemada por los rebeldes. Foto: Tomada del periódico La Caricatura, de 1896.
Casa del Doctor José Torres, quemada por los rebeldes. Foto: Tomada del periódico La Caricatura, de 1896.
Casa quemada donde estuvo la ferretería del Doctor José Castillo. Foto: Tomada del periódico La Caricatura, de 1896.
Casa quemada donde estuvo la ferretería del Doctor José Castillo. Foto: Tomada del periódico La Caricatura, de 1896.
Tienda de ropas Las Novedades, quemada por los rebeldes. Foto: Tomada del periódico La Caricatura, de 1896.
Tienda de ropas Las Novedades, quemada por los rebeldes. Foto: Tomada del periódico La Caricatura, de 1896.
Casa donde estuvo el Ayuntamiento, quemada por los rebeldes. Foto: Tomada del periódico La Caricatura, de 1896.
Casa donde estuvo el Ayuntamiento, quemada por los rebeldes. Foto: Tomada del periódico La Caricatura, de 1896.
Casa quemada por los rebeldes en la calle Tacón de Jaruco. Foto: Tomada del periódico La Caricatura, de 1896.
Casa quemada por los rebeldes en la calle Tacón de Jaruco. Foto: Tomada del periódico La Caricatura, de 1896.
Arco construido en Jaruco en el siglo XIX durante el Gobierno colonial e incendiado por las tropas del Lugarteniente General Antonio Maceo Grajales en la noche del 18 de febrero de 1896. Foto: Tomada del periódico La Caricatura, de 1896.
Arco construido en Jaruco en el siglo XIX durante el Gobierno colonial e incendiado por las tropas del Lugarteniente General Antonio Maceo Grajales en la noche del 18 de febrero de 1896. Foto: Tomada por el autor.

Un botín de 80 fusiles y cinco mil balas, reabastecieron a las tropas mambisas en su avance hacia el extremo más occidental de la Isla para extender la guerra contra España en toda Cuba.

Obelisco a Maceo en Jaruco. Lugar donde acampó el Lugarteniente General Antonio Maceo Grajajles en Jaruco el 18 de febrero de 1896. Foto Marlene Caboverde.
Obelisco a Maceo. Lugar donde acampó el Lugarteniente General Antonio Maceo Grajajles en Jaruco el 18 de febrero de 1896. Foto: Marlene Caboverde.
Presencia de viviendas del estilo colonial en Jaruco. Foto: Tomada del periódico La Caricatura, de 1896.
Presencia de viviendas del estilo colonial en Jaruco. Foto: Tomada por el autor.

Fuente consultada para la realización de este trabajo: Archivo del Museo Municipal de Jaruco.

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