OpiniónPrimero de Mayo

Al desfile con delantal

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Yo no trabajo, soy ama de casa… así escuché decir a la nueva vecina. Ella se levanta bien temprano en la mañana. Su esposo ya salió a trabajar así que ella sola prepara al mayor de sus hijos para la escuela, atiende los reclamos de la más pequeña, saca los pañales de la lavadora, evita se queme el almuerzo y hace la rehabilitación del abuelo, todo, antes de ir a la bodega con derroche de competencias a base de entrenamiento sin vacaciones.

Debe alistar el coche para salir, no tiene con quien dejar a la niña y así aprovecha para adelantar en la cola de la bodega, porque no tiene plan jaba.

De regreso, felicita al abuelo porque hoy no se orinó. Falta poco para las 12 y 30 y Yan Carlos viene a almorzar, el pequeño no tiene seminternado porque la mamá no trabaja.

En la tarde aprovecha la siesta de la niña para rápido poner la comida en el fogón, recoger y doblar los pañales, cuidar las gallinas, limpiar y sacudir, todo a la vez porque hoy además tiene que repasar al niño, está en la tabla del 2 y mañana hay comprobación en la escuela.

Mujeres como ella dicen ser amas de casa. Los demás y hasta ellas mismas, creen que no trabajan, en definitiva no tienen jefe ni horario. Son consideradas población inactiva, no aportan al producto interno bruto y a fin de mes no traen dinero a casa. Resultan invisibles las agotadoras jornadas escondidas tras un dirigente exitoso, un título universitario, o un uniforme limpio y bien planchado.

Ellas son la retaguardia del hogar a veces sin elección, porque eso de cuidar niños y enfermos les viene por herencia patriarcal.

El Código de las Familias reconoce el valor económico del trabajo no remunerado, pero ellas no están sindicalizadas y nadie las felicita a pesar de que en Cuba su ejército suma casi dos millones de alistadas.

Si pretendemos ser una sociedad más inclusiva las nuevas leyes no pueden convertirse en letra muerta. Un buen ejemplo lo encontramos en Argentina donde hoy, primero de diciembre, el sindicato de las Amas de Casa celebra el Día del Trabajo en el Hogar.

La Federación de Mujeres Cubanas no basta para exigir sus derechos. ¿Quién vela por su seguridad y salud en el trabajo? ¿Quién programa capacitaciones para cuidadoras? ¿Quién exige para ellas garantías de jubilación tras el aporte a la seguridad social de toda la familia?

Si aspiramos a una sociedad más inclusiva debemos ir pensando en reservar un bloque el Primero de Mayo para que estas heroínas desfilen como trabajadoras que garantizan y aportan al desarrollo de la comunidad.

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