Seguridad sobre ruedas
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En días en que el déficit de transporte pone en aprietos a más de una persona, las bicimotos se han convertido, sin lugar a dudas, en un alivio para quienes necesitan llegar al trabajo o a la escuela. Y es precisamente aquí donde quiero detenerme, porque muchos jóvenes y adolescentes recurren a este medio para trasladarse a sus destinos.
Es cierto: son prácticas, fáciles de manipular y no consumen gasolina, lo que las hace muy económicas. Sin embargo, lo preocupante es que numerosos conductores no utilizan casco ni otros implementos de protección, y algunos incluso realizan maniobras temerarias, como adelantar vehículos de manera imprudente o desplazarse en sentido contrario.
El incremento de usuarios jóvenes sin suficiente preparación eleva la probabilidad de accidentes. Estamos hablando, incluso, de adolescentes. Este segmento poblacional suele carecer de formación vial adecuada, lo que los hace más vulnerables al enfrentar tráfico complejo. A ello se suman actitudes irresponsables como el exceso de confianza, la velocidad y el uso del celular mientras manejan, prácticas que ponen en riesgo tanto la vida del chofer como la de los transeúntes o pasajeros.
Ante esta realidad, resulta imprescindible diseñar campañas educativas en escuelas y comunidades que refuercen la importancia de respetar las normas de tránsito, y que enseñen las principales. Asimismo, se requiere fortalecer el control policial para garantizar que las bicimotos estén debidamente registradas y que sus conductores cumplan con lo establecido en la Ley 109.
En conclusión, la seguridad vial de los adolescentes y jóvenes que utilizan bicimotos depende de eliminar la percepción de informalidad, reforzar la educación vial desde el hogar, la familia debe jugar un rol protagónico y asegurar el cumplimiento de la legislación vigente. No se trata únicamente de evitar sanciones, sino de fomentar una verdadera cultura de responsabilidad y prevención en nuestras calles.
