Fumadores sin cigarro

Yo soy fumador, usted también es un fumador, nosotros somos fumadores. No, no estamos en una típica clase de español conjugando formas verbales, me refiero a que todos de una u otra forma somos fumadores… pasivos.


En otras culturas del mundo fumar dentro de un local, en un auto y hasta en el propio hogar frente a otros, está penalizado y se toma como una ofensa. Pero ya lo dije, eso se cumple en otros países.


Esta vez la víctima, o mejor dicho una de las víctimas, fui yo, cuando en tres ocasiones he inhalado el humo de cigarros nada más y nada menos que dentro de una guagua.


En la primera historia la protagonista fue una mujer que a simple vista sufre trastornos respiratorios a causa del tabaquismo, sin embargo con la mayor parsimonia encendió el cigarrillo y comenzó a expandir el humo por todo el ómnibus. La tos y las protestas entre los viajeros no se hicieron esperar, más la señora  ignoraba lo que sucedía a su alrededor.
El segundo episodio que sufrí, también en una guagua, fue el de una madre que con su hijo en brazos se las agenció para prender el cigarrito y al ser alertada por otra mujer para que lo apagara por el bien del infante, comenzó a vociferar frases y palabras no aptas para radiar en este comentario.


Y recientemente, nada más y nada menos que el que fumaba en un ómnibus público era el propio chofer, que con tal de no soltar el puro, manejaba y cobraba con una sola mano. Y sí, el peligro estaba literalmente al doblar de la curva, qué sucedería, mejor ni mencionarlo.


Esta vez obviando un poco los efectos negativos que ocasiona el consumo del cigarro en los adictos, quiero referirme a los que sufren los llamados fumadores pasivos.


Investigando sobre el tema, descubrí que según los especialistas el humo provoca en personas como usted y yo, que no fumamos, reacciones alérgicas, empeora el asma, en las embarazadas puede reducir el peso del feto y aumentar el riesgo de partos prematuros y abortos espontáneos.


También los fumadores pasivos pueden llegar a sufrir de cáncer de pulmón, enfermedades cardiovasculares e irritación nasal, de los ojos y de las vías respiratorias, solo por citar las más recurrentes.


Las alarmantes cifras de fumadores a nivel global hacen crecer, lógicamente, la lista de fumadores pasivos.
Usted que fuma, ¿no cree que por darse el llamado gustazo, está enfermando a más de 50 personas a su alrededor? ¿Considera necesario encender a cualquier hora y lugar un cigarro? ¿No puede esperar a estar lo más lejos posible de la multitud, y menos en un ómnibus?  


Y usted amigo fumador pasivo, está en todo el derecho de exigir su aire puro y limpio, así que como dice el refranero castellano: más vale ponerse una vez  colorado que ciento amarillo.

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