Opinión

Septiembre para toda la vida

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Primero de septiembre de 1981. Pasan los años y las imágenes perduran vívidas en la memoria. El primer día de escuela. Algo tan añorado. Quería ser grande como mis primas, usar uniforme, saber escribir.

Todo era una locura. Muchos niños, algarabía, padres entrando y saliendo. Con la orden de inicio todos se movilizaron. Los grandes hacia el patio para formar y los nuevos de preescolar con sus padres para el área frente a la dirección.

Alina la maestra con mucho cariño y profesionalidad logró formar por primera vez a los pequeños en sendas filas ordenados por el tamaño. Mientras Mirta la directora de Espejuelos brillantes conversaba con los padres. Recuerdo que nos enseñaron la bandera cubana y nos preguntaron quién se sabía el himno nacional. Yo, guajirita y tímida no me atreví a responder, mientras comprobaba que mi mamá todavía estuviese allí.

Al llegar al aula llena de dibujos la niña más gordita violó mi timidez y sin pedir permiso me tomó de la mano para sentarnos juntas. Yusy tenía la cara bonita y de tan conversadora hizo que no viera cuando mi mamá se escurrió por el pasillo. En la merienda me ofreció una tapa de su pan con mantequilla. Y yo le di una de las mías con mayonesa. En el momento justo donde nacía una relación que perdura hasta hoy.

Juntas enfrentamos a Cuquito. Siempre dispuesto a jalar las trenzas o empujar. Entre las dos aprendimos. Ella a calzar mis despistes y dificultades socializar y yo a inventar cómo hacerle entender el problema de matemáticas. Todo un mundo nuevo se abrió ante mí y ahora sé que cada niño, maestra, tía de la limpieza, loza del piso o árbol de almendro del centro escolar Pelayo Cuervo Navarro influyeron en lo que fui o dejé de hacer después.

El primer día de escuela resulta inolvidable. Y para muchos también el primero verdaderamente importante. Las mariposas en el estómago y la curiosidad por el que vendrá. Se repitieron después cada septiembre y reencarnaron con las entradas de mis hijos y sobrinos a la escuela. Esas que procuro siempre tengan algo muy especial.

Este 4 de septiembre no será un día cualquiera. Marcará para una generación el inicio de un tiempo de actividades, responsabilidades y metas que ya no terminarán, porque forman parte de la enjundia de la vida.

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