La Flor más autóctona de la Revolución

Muchas veces las mujeres son comparadas con las flores; ya sea por su belleza, elegancia o sensibilidad. Si hablamos de mujer cubana no puede faltar esa guerrillera de botas altas y fusil a cuesta. Si hablamos de flores, imperdonable sería no hacerlo de la Flor más autóctona de la Revolución cubana, Celia Esther de los Desamparados Sánchez Manduley.


celia-sanchez-cuba-revolucionCelia, como le conocemos desde pequeño, nació el 9 de mayo de 1920. Desde joven integró el Movimiento 26 de Julio durante la Guerra de Liberación Nacional de Cuba en los años 50 del pasado siglo.


Fue toda entrega y dedicación por liberar a la Isla del régimen opresor imperante, y se convirtió en una de las colaboradoras más cercanas de Fidel Castro desde 1957 hasta su muerte.


Su pelo negro y esbelta mirada adornaban a su paso los campos del oriente cubano. Mujer sencilla, criolla, alejada de lujos y apegada a las ideas de Fidel eran algunas de las cualidades que distinguían a Celia Sánchez Manduley.  


Hoy en el aniversario 98 de su natalicio aún se sienten sus pasos en las lomas de la Sierra Maestra. La bondad con los campesinos y el compromiso de continuar el camino para obtener nuevas conquistas.

 
Defensora de los derechos de la mujer cubana Celia Sánchez supo darse su lagar en la decisiva participación en el batallón femenino Mariana Grajales que operaba en la zona de la Plata. Las acciones demostraron que las mujeres también estaban preparadas para afrontar los combates.


Así era Celia Esther de los Desamparados Sánchez Manduley, una mujer de pueblo, de entrega a su Revolución y quien estuvo en la creación de varios proyectos sociales tras el triunfo en enero de 1959 como fiel aliada a Fidel y siempre junto a su pueblo.

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