“Una Constitución de tod@s ”

No hay duda de que todo el pueblo cubano participa de manera activa en los análisis del Proyecto de Constitución de la República de Cuba y quienes hemos estado en varios de ellos como parte de nuestra cobertura informativa, nos damos cuenta de las reiteradas intervenciones, tanto hombres como mujeres, negándose a la aprobación del Artículo 68. Estimo que en casi todos los debates alguien pide la palabra para referirse al tema, al menos aquí en el municipio de Jaruco.


Hoy quiero dedicar mi comentario justamente a Capítulo III: Derechos Sociales, Económicos y Culturales, del Proyecto de Constitución de la República de Cuba, que como todos sabemos en su Artículo 68 plantea. “El matrimonio es la unión voluntariamente concertada entre dos personas con aptitud legal para ello, a fin de hacer vida en común. Descansa en la igualdad absoluta de derechos y deberes de los cónyuges, los que están obligados al mantenimiento del hogar y a la formación integral de los hijos mediante el esfuerzo común, de modo que este resulte compatible con el desarrollo de sus actividades sociales.”


Usted concordará con este periodista en que está explícito el Artículo. Hace solo unos días en los debates de los estudiantes del preuniversitario urbano Capitán San Luis de Jaruco, un joven dijo: “No estoy de acuerdo con el Artículo 68 porque el matrimonio está concebido nada más entre un hombre y una mujer.” Otra muchacha manifestó lo contrario, “que sí consideraba que mientras exista una unión matrimonial con un hogar en armonía, al buen resguardo de los hijos, no interesa si es entre hombre o mujer; o entre parejas homosexuales.”


Ambos criterios, son los más generalizados en casi todos los análisis del nuevo proyecto de Carta Magna en nuestro país.


La opinión del chico, la cual no critico, evidencia el fuerte poder de una cultura cubana marcada por el patriarcado y pasando por alto que en miles de relaciones entre hombres y mujeres se violan todo tipo de deberes y derechos dentro de la unión matrimonial.   


Ahora bien, al parecer muchos cubanos no se percatan que el citado Artículo 68, no está siendo visto como un poder legal entre cónyuges, por el contrario, erróneamente se está mirando como un pretexto del país; así lo manifiestan muchos cubanos; para aceptar el casamiento entre personas de un mismo sexo.


Y ese definitivamente no es el objetivo; aunque aclaro, también hay que luchar por una sociedad más equitativa e inclusiva.


¿Por qué entonces negarse a que dos personas que viven bajo un mismo hogar; tal y como dice el Artículo 68 “…a fin de hacer vida en común…”; no puedan disfrutar de los beneficios del Estado Cubano? Por ejemplo, ser favorecidos con los productos de la canasta básica; brindar un hogar a niños y niñas y educarlos en un ambiente familiar. Y más allá, si deciden divorciarse, ¿por qué no dividir sus bienes tal y como lo establece la ley en nuestro país?  


El pueblo debe conocer que la propuesta del Artículo 68 del Proyecto de Constitución de la República de Cuba, se viene abordando desde hace muchos años en el Código de Familia, y llega ahora como otra de las transformaciones económico- sociales, de la Mayor Isla de las Antillas.


Ya lo expresó a la prensa nacional y extranjera la diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular y la directora del Centro Nacional de Educación Sexual, la Doctora Mariela Castro Espín. “Estamos en un momento en el que la sociedad puede dialogar más abiertamente y con conocimientos sobre la necesidad de proteger a las personas que desean unirse legalmente. En la sociedad persisten prejuicios relacionados con la crianza de niños por parejas homosexuales, aun cuando se ha demostrado que la maternidad y la paternidad es un aprendizaje de buenas y malas prácticas. Estamos en una nueva era, en la cual esos pensamientos conservadores se superan gracias al conocimiento científico, inspirado en un espíritu humanista y basado en el interés de avanzar en la agenda de derechos humanos que se ha propuesto el Estado cubano.”


Entonces No permitamos que los prejuicios sociales menoscaben nuestras conquistas, y el futuro que está por venir. Cambiemos la mirada hacia una Cuba que se renueva, pero que continuará velando por el bienestar de su pueblo, que alzará su voz tal y como ha sido durante estos casi 60 años de Revolución.

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