Estás entre nosotros.

Dos años nos separan de tu partida física, mortal de mil batallas. Hombre de mano heroica, sentido del deber y que nunca vaciló por defender a los oprimidos y dar a Cuba un futuro mejor.


Así te recuerdo Fidel, con tus dotes de gigante, tus grados de Comandante y tu chaleco moral haciendo frente al enemigo en cada batalla. Hoy no lloramos tu imagen intachable de guerrero valiente, porque te recordamos como lo que fuiste, padre, maestro y amigo.


Tus hazañas están allí, vivas para contarlas desde los muros del Moncada, en las aguas de las coloradas y en la Sierra Maestra, donde creció tu ejemplo de combatiente para no vivir en la tierra oprimida que te vio nacer.
Fidel eres de esos hombres que está en cada rincón donde haya un revolucionario con firme convicción y entereza por hacer un mundo mejor.


Hoy recuerdo tus pasos en cada manifestación de pueblo para traer a la patria a uno de sus hijos, el pequeño Elián, y después porque volvieran a sus casas cinco hermanos presos injustamente en cárceles de los Estados Unidos por luchar contra el terrorismo.


Así te recordamos comandante, soldado de las ideas que envió médicos cubanos a otras tierras del mundo para combatir la desnutrición y múltiples enfermedades que cobraban la muerte de niños y ancianos, principalmente.


Fidel hombre de pueblo que hizo amigos en la zafra y apegado al surco conoció las bondades de la clase obrera. Cada barrio, cada cuadra de esta tierra te recuerda y aclama tu gallarda figura de comunista y revolucionario.


Hoy más que nunca estás entre nosotros porque la muerta no pudo callar tu voz inquebrantable en defensa de los oprimidos ni la magnitud de tus ideas por lograr nuevas metas en bien de la humanidad.

Videos


Artículos Relacionados