Sesenta años de Revolución

“Hoy vengo a decirle a nuestro pueblo que la Dictadura está vencida (…) Es posible que la caída de Batista sea cuestión ya de 72 horas.” Así se escuchaba la alerta que Fidel daba a Cuba a través de las ondas de Radio Rebelde en Palma Soriano, el 31 de diciembre de 1958.


Solo dos años y trece días habían transcurrido desde que el Comandante, con solo siete fusiles, reiniciara la lucha armada en las montañas de la Sierra Maestra y ya para esta fecha del jueves primero de enero de 1959, se abría para Cuba una nueva época histórica, signada por el avance de los movimientos de liberación nacional y los desafíos a la hegemonía de los Estados Unidos.
El primer día de enero de  1959, el pueblo despierta con una noticia que estremeció a toda la nación. El tirano Fulgencio Batista había huido del país. El Ejército Rebelde había derrumbado a la sangrienta dictadura que durante siete años sumió a Cuba en el oprobio y el crimen.
Con Fidel al frente comenzaba una nueva etapa para los cubanos con retos y desafíos, pero siempre con ansias de materializar ideas de libertad que venían desde 1868.
El triunfo revolucionario significó un cambio para todos los cubanos, no solo los que vivían dentro de nuestras fronteras; muchos que en aquella época se encontraban viviendo en otros países pudieron regresar a casa.
Otros, en los meses que siguieron, se convirtieron en dueños de las tierras que llevaban años trabajando; o pudieron subir la escalinata de la Universidad de La Habana y acceder a una educación que en solo meses antes no habría podido costear.
El país entero se volcó a alfabetizar a todo el que lo necesitara. Ante las amenazas a la soberanía recientemente alcanzada, todo el pueblo salía a defenderla. Pero desde esos primeros años sabíamos lo que representaba para el mundo la Revolución Cubana.
Ernesto Che Guevara en su libro “Pasajes de la Guerra Revolucionaria” escribió: “Ahora estamos colocados en una posición en la que somos mucho más que simples factores de una nación; constituimos en este momento la esperanza de la América irredenta. Todos los ojos – los de los grandes opresores y los de los esperanzados- están fijos en nosotros. De nuestra actitud futura (…)  de nuestra capacidad para resolver los múltiples problemas, depende en gran medida el desarrollo de los movimientos populares en América, (…)”.
Conscientes de esto, no dejamos que fuera solamente el ejemplo de lo logrado por nuestra revolución lo que impulsara a América Latina y a otros países a emprender sus propias luchas. Sino que desde hace años el espíritu solidario de los cubanos se multiplica en países de los cinco continentes, brindado mejores servicios de salud, de educación, o intercambiando conocimientos agrícolas e industriales, por solo citar algunos ejemplos.
La victoria del 1ro de enero de 1959 trajo al país muchas transformaciones en beneficio del pueblo, la mejor ha sido demostrar que podemos alcanzar nuestras metas cuando trabajamos unidos y la responsabilidad que tenemos cada uno en la construcción del país que queremos tener. Así que desde que amanezca este 1ro. de enero festejemos el triunfo revolucionario que alcanzará este 2019 sus 60 años.

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