¿Por qué el Granma?

El desembarco del Granma no fue precisamente un éxito desde el punto de vista estratégico y militar, pero lo fue de manera rotunda en el aspecto político. Cuando el 2 de diciembre de 1956 llegaban a Cuba 82 hombres casi desarmados y con escasa experiencia combativa, hasta el tirano Batista se burló. Esa fue la primera causa que transformó en victoria aquel desembarco azaroso.

¿Quiénes eran aquellos jóvenes? ¿Por qué arriesgaron sus vidas en una travesía difícil?

La noticia tergiversada llegaba a la población en las ciudades y los pueblos. Por otro lado, los campesinos de la Sierra Maestra y otros territorios del oriente cubano comenzaron a engrosar las filas del que más tarde sería el glorioso Ejército Rebelde.

 

El pueblo cubano sí sabía qué se proponían los expedicionarios del Granma. Los campesinos, los niños, los obreros y los estudiantes tenían absoluta certeza de que los días del tirano estaban contados, porque definitivamente el propósito de aquel grupo rebelde era fundar una Cuba sin Batista, una Cuba diferente.

 

En un ensayo escrito por el Doctor Jorge Mañach en 1958, que desde luego fue censurado en la época, se reflejaba el grado de corrupción político administrativa del Gobierno de turno:

“Batista drogó la constitución de la República, fruto de todo un largo y doloroso proceso histórico, sustituyéndola por un Estatuto Constitucional a su gusto; disolvió el Congreso, reemplazándolo por un “Consejo Consultivo” de amigos suyos; removió gobernadores y alcaldes, designando también a sus secuaces para ocupar los puestos legalmente de mandato popular”.

 

Fulgencio Batista y Zaldívar se convirtió en poco tiempo en uno de los hombres más ricos de Cuba. Supo aprovechar a su beneficio la política de financiamiento y concesiones promovida por las instituciones bancarias dirigidas por Martínez Sáenz y en complicidad con Andrés Domingo Morales del Castillo. Asé se hizo propietario de firmas contratistas como como la Compañía ingeniería del Golfo S.A, además de ser socio principal de la Compañía Eléctrica de La Habana del Este S.A y la Compañía Azucarera Atlántica del Golfo S.A, en ese entonces considerado el mayor consorcio azucarero norteamericano en Cuba.

 

Dueño también de algunos medios importantes era también Batista. Entre ellos figuraban el Canal 12 S.A, Gente S.A, del semanario Gente y además era propietario de varias radioemisoras como RHC Cadena Azul de Cuba S.A. Eso sin contar que parte de las jugosas ganancias del sustancioso negocio del juego que proliferaba en la capital eran llevadas al Palacio Presidencial por recaudadores que recorrían las oficinas de los casinos.

 

En tanto, no más del 8 por ciento de la población de las áreas rurales podía acceder a la atención médica, el 55 por ciento de las viviendas campesinas carecía de las condiciones mínimas indispensables de higiene, el 85 por ciento no tenía servicios de agua corriente y luz eléctrica y el 44 por ciento jamás asistió a una escuela, según una encuesta publicada por la Revista Carteles el 18 de marzo de 1956.

 

El desempleo creció considerablemente durante el gobierno de Batista. Más de 400 000 obreros agrícolas, por ejemplo, quedaban desocupados después de la zafra a merced de los “garroteros, los patrones y los dueños de las tiendas que convertían en deuda sus salarios de la próxima contienda azucarera.

 

Se conoce que durante sus casi siete años de mandato su gobierno manipuló más de tres mil millones de pesos, que de haber sido empleados en el desarrollo de programas sociales y económicos Cuba se hubiese convertido en un país próspero.

 

Imposible de olvidar es también el trágico balance de personas muertas, mutiladas, torturadas y desaparecidas por el Ejército de Batista. Las pruebas salieron a la luz luego del triunfo de la Revolución y así lo reflejaron, entre otros medios, la revista Bohemia:

“En los juicios emprendidos por los tribunales revolucionarios, el horror de las infamias e inhumanidades perpetradas por los esbirros más viles añade nuevos grados a la indignación y a la penas de los que asisten a esos actos….Pues hay en el alma del hombre un límite para resistir aquellos sentimientos que sobrepasan toda medida, y no existe persona que no tiemble y retroceda ante el crimen cuando se le ofrece en racimo innumerable, goteando crueldad y escarnio sin tregua….18 de enero de 1959)

 

La justicia no se pudo completar porque el tirano de la misma manera que llegó al poder se marchó con sus millones a buen recaudo. Sin embargo el pueblo lo conoce bien, sabe su historia, no olvida y ese es el peor castigo que recibió.

 

Así se concretaba la victoria del Granma, del Moncada. Así pudo palparse la utopía de Fidel, del Che, de Camilo, de Raúl, de Almeida. El desembarco del Granma fue tan glorioso como la toma de Santa Clara o de Yaguajay, como la entrada de los rebeldes a La Habana. Y es que el Granma fue sobre todo, semilla, fuego, amanecer.

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