Fidel, tu ejemplo vive

En marzo de dos mil trece, al conocer de la muerte de Hugo Rafael Chávez Frías, esta joven reportera confesaba que redactar una crónica sobre el Comandante Eterno, sería entonces de lo más difícil que escribiría en los inicios de su carrera periodística.


Desde entonces, me tocó enfrentarme a otros momentos de profundo dolor como el deceso de Nelson Mandela y Gabriel García Márquez, ambos, al igual que Hugo Chávez, amigos intachables de causa y razón del líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz.


Pero, cuando en la noche de este viernes 25 de noviembre, mis cinco sentidos recibían la incalificable noticia del fallecimiento de FIDEL, un manojo de ideas, textos, frases, imágenes, sentimientos encontrados…, llegaban a mi mente, supe entonces que ese era el reto más difícil, estructurar una crónica o artículo periodístico, que recogiera al menos lo más importante de la vida de un hombre de muchas aristas.


Un ser humano excepcional, al que tuve el placer de conocer personalmente el seis de julio del dos mil cuatro, en el Teatro Carlos Marx, en La Habana, cuando recibía justo de sus manos, los títulos que me acreditaban como Bachiller en Humanidades y Trabajadora Social.


Un apretón de mano con la fuerza de un gigante, un abrazo de padre y guía, las más sinceras felicitaciones y un beso. Fue todo los que transcurrió en apenas unos segundos, que bastaron para que calaran en esta joven revolucionaria, los sentimientos más profundos de cubanía y patriotismo.


Desde entonces y para suerte mía, no acabaron las oportunidades de estar cerca de FIDEL: en la inauguración de los Cursos de Formación de Luchadores Sociales Bolivarianos, en el estreno en el Teatro Carlos Marx del Documental Comandante, del realizador norteamericano Oliver Stone, en la conformación del destacamento Victoria de Girón  de la Revolución Energética en Cuba.


Y más cerca aun, aquel 16 de abril del 2006, en la Sala tres del Palacio de Convenciones de La Habana, cuando junto a su amigo Hugo Chávez Fría, nos encomendaba la tarea de estudiar el potencial energético en la República Bolivariana de Venezuela, a 150 jóvenes de la Mayor de las Antillas y la hermana nación, entrelazados por el sentimiento solidario y latinoamericanista que él enseñó a los cubanos, a quienes junto a Chávez bautizó como Exploradores de Luz.


Fue la última ocasión que lo tuve frente a mí en carne y hueso. Escena que con mucho cariño y amor guardo en mis recuerdos, pues nuevamente sentí sobre mi hombro la mano firme de un gigante, de un líder, un padre, de un amigo…


Después, llegaron momentos difíciles para su salud, afectaciones de las que salió como siempre, airoso, dispuesto y enérgico. Y lo demostró en cada reflexión que habitualmente publicaba el Noticiero Estelar de la Televisión Cubana o los diarios Granma y Juventud Rebelde.


Y también en los mensajes y presentes de aliento y confianza que nos hacía llegar a Venezuela durante los cuatro años y medio que duró la misión de ese destacamento de jóvenes en la tierra de Bolívar.


Documentos que guardo como verdaderas reliquias para que perduren como parte de su ejemplo, ejemplo de un hombre grande sin precedentes en la historia, un ser humano extraordinario que se antepuso a cualquier obstáculo para defender una Revolución que conquistó el primero de enero de mil 959, y que los cubanos todos debemos preservar como una deuda a su entrega, defensa y sacrificio.
Por eso, ante tu partida física te digo: FIDEL, TÚ EJEMPLO VIVE.

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