El Amor

“(…) El amor madre a la Patria
No es el amor ridículo a la tierra
Ni a la yerba que pisan nuestras plantas,
Es el odio invencible a quien la oprime
Es el rencor eterno a quien la ataca”
No ha existido mejor definición que esta, expresada por Martí cuando contaba con quince años de edad cuando conceptualizaba el amor a la Patria en su poema dramático Abdala.


Y es que esta clase de amor no podía dejar de encabezar el mes de febrero, pues aunque solemos recordar en esta fecha a los amigos y parejas, no es menos cierto que también hay otros amores que están presentes en las vidas de los seres humanos.


Así, podemos contar con el que sentimos por la familia, la naturaleza, el estudio, la profesión u oficio en los cuales nos desempeñamos, incluso, ese que nos mueve hacia una incipiente vocación que surgió de los juegos infantiles y hoy va tomando forma de meta tangible para un desarrollo futuro.


Amar lo que se hace, ya sea desde un surco o delante de un ordenador, horneando pan o mirando a través de un microscopio, ganando medallas o sencillamente puliéndolas, hará que la sociedad también nos ame.


¡Qué mejor ejemplo que el martiano! Larga, buena y fructífera fue la obra del Maestro y en ella podemos tocar el amor en sus múltiples formas, pero quizás la mayor prueba que Martí nos diera, como colofón de su quehacer, fuera la de ofrendar su propia vida por la libertad de los cubanos. Así de profundo fue su amor.


No cabe dudas entonces que este 14 de febrero entregaremos postales y flores, besaremos a nuestros amigos y pareja, nos felicitaremos por amar y ser amados, pero también será  un buen día para plantar un árbol, adoptar una mascota, limpiar la cuadra, ayudar a un anciano, en fin, hacer el bien común, porque eso, amigos, también es amor.

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