Hábitos de cortesía

Amigos, los hábitos de conducta social son transmitidos de generación en generación. Estos constituyen el modo de actuar, las formas de expresarnos y de dirigirnos a las personas, los cuales se ven en el comportamiento de cada individuo.


Las buenas normas de conducta social tienen su origen en la familia responsable de educar al niño o niña desde edades tempranas, luego la escuela y la comunidad trabajan en el reforzamiento de estos valores.

 


Hoy quiero referirme a los hábitos de cortesía, algo olvidado por la sociedad moderna, pero son prácticas que no podemos descuidar.


En muchas ocasiones se olvida, que a través de un buen saludo y la conversación adecuada, expresamos el respeto que sentimos por las personas que nos rodean. Incluso cuando saludamos a personas desconocidas, les anunciamos con nuestros ¡buenos días! ¡Buenas tardes! o ¡Buenas noches!, que estamos abiertos a la comunicación respetuosa.


También al subir y bajar de un ómnibus, entrar o salir de un local, si eres hombre, debes dejar pasar primero a la mujer y al  anciano, y estos no olvidar dar las gracias.


Cedamos también el asiento en el transporte público a las embarazadas, adultos mayores y personas con limitaciones físicas, demostremos así que han pasado milenios de cultura entre el hombre primitivo que vivía en las cavernas y nosotros que vivimos en pleno siglo XXI.


Considero que lograr modos de actuación que reflejen una conducta adecuada, requiere de una vida familiar debidamente estructurada y organizada. Solo cuando logremos la manifestación masiva de estas y otras formas de conducta social en la calle, cines, parques, museos, escuelas, bibliotecas y vehículos públicos por citar algunos, podremos afirmar que hemos cumplido con uno de los objetivos más altos de nuestra educación, los buenos hábitos de cortesía.

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