El bloqueo que afecta a la cultura en Jaruco

Los Instructores de Artes de Jaruco, Yadián y Yadán Hernández, en artes plásticas, Iván Gutiérrez, en la manifestación de música, y un dúo de bailarines, por solo citar algunos, son jóvenes que sufren los efectos negativos del Bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba.


En la Casa de Cultura Alejo Carpentier, el déficit de pinceles, acuarelas, temperas, lienzos y cartulinas, impiden el desarrollo  profesional de los niños y niñas con aptitudes para las artes plásticas.


También en la música el Bloqueo causa estragos y hoy en Jaruco la poca disponibilidad de instrumentos atenta contra la formación de los creadores profesionales y a los que pertenecen al Movimiento de Artistas Aficionados al Arte. Guitarras, pianos, tumbadoras, pailas, trompetas, flautas y muchos otros, no están al alcance de los músicos del territorio, por la obstaculizada contratación con empresas e industrias internacionales que comercializan estos medios.


El desarrollo de las artes escénicas también está afectado en el sector de la cultura en Jaruco. Vestuarios, maquillaje, materiales indispensables para montajes escenográficos y accesorios para los decorados de espectáculos, figuran entre el listado de útiles esenciales para el auge y reanimación del teatro y la danza en el territorio.


Los que un día trabajamos directamente en el fascinante mundo del arte, conocemos que un espectáculo de calidad no se complementa sin la presencia del equipamiento técnico necesario. Me refiero entonces a la falta de micrófonos, líneas de audio, consolas, bafles, luces, memorias flash y computadoras.


En mi formación como instructor de arte en teatro, un destacado profesor de dramaturgia me comentó: “El arte no se vende, ni se compra, se regala al público con desinterés y al desnudo del alma”.


Desde siempre esa máxima la tengo presente, sin embargo, el artista para ofrecer su talento, necesita de lo material, o al menos, lo indispensable para entregar al espectador una obra con calidad.


Es por eso que también los artistas jaruqueños, desde este pedacito de tierra de Cuba, alzan sus voces contra una política que lacera el alimento espiritual del ser humano y que no es más que el arte.


No será en un día o un mes, incluso años, en que ese cerco llegue a su fin, pero de lo que sí estamos seguros es que no cederemos, y aunque sea con poco haremos llegar el arte al pueblo.