Hoy nos ha nacido un mártir

Jaruco tiene la dicha de haber sido la cuna de muchos jóvenes que en la defensa de nuestra Patria se convirtieron en héroes. Noelio Capote Figueroa es un nombre muy largo; mejor lo llamamos Nello como lo recuerdan nuestros mayores.


noelio-capote-figueroaEl treinta de octubre de 1930 se iluminaba por tercera vez la vivienda de los Capote Figueroa. Para Manuel y Rafaela llegaba la felicidad como envoltorio de un bebé que desde su propio llanto ya gritaba por Cuba.


La calle Figueroa fue testigo. En la vivienda marcada con el número cuatro nacía un cubano con ganas de hacer, con deseos de ver a su Tierra libre.


La tristeza se adueñó de Nello desde muy temprano. La separación de sus padres fue uno de los tantos sufrimientos que quedaron marcados en aquel muchacho silencioso y reservado.


Seis hijos quedaron a cargo de un padre solo, así que a Noelio por aquellos días no le estaba asignado el privilegio de estudiar. “Figúrate”, así lo menciona su hermano René, “no había ropa ni zapatos y mucho menos comida para tantos muchachos así que había que trabajar”.


Llegó al surco siendo un niño. Pequeño aún vistió uniforme de panadero, pero no dejó que ninguno de sus hermanos se acostara con hambre. Ya odiaba la injusticia, ya era un revolucionario, como lo demostró en una manifestación contra el gobierno efectuada,  en Moralitos,  ubicado  en el municipio de San José de las Lajas.


Una tras otra se fueron sucediendo acciones dentro del Partido Ortodoxo. Su labor de secretario lo puso en contacto con un expedicionario que lo llevó directamente a Fidel: “Ahora si vamos a hacer Revolución” cuenta René que él decía, saltando de júbilo al llegar a la casa.


La amenaza se cernía sobre él y a menos de seis meses del triunfo,  el Movimiento Revolucionario 26 de Julio, lo envía a México junto a David Royo, su inseparable amigo.


Embarca en el Granma y a su regreso a la Patria encontró la muerte; la esquiva en Alegría de Pío, pero ella le corrió detrás y sin saberlo lo guía hasta la casa de un traidor, lo coloca frente al mar y lo hace caer a tiros de ametralladora.


“La noticia la supimos por la radio, un hermano de David recogió la única pertenencia que permitía identificar a Nello. Recuerdo que era un anillo. Había caído David, mi hermano también estaba muerto, pero a Jaruco le había nacido un mártir.

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