Con las doctrinas de Martí y Fidel

Converso con Nancy Tilán León, educadora con más de cuarenta años ejerciendo la profesión, galardonada con la medalla Félix Varela, máximo reconocimiento otorgado a educadores destacados quienes, como dijo Martí: “Educar, ¿quién no lo sabe?, es una obra de infinito amor”.


Periodista: Maestra cuéntenos brevemente qué la impulsó a decidirse por esta  carrera.


Nancy Tilán: “Desde la primaria me incorporé a los Círculos de Interés “Seguidores de la enseñanza” donde realizábamos numerosas actividades que despertaban nuestra vocación por dicha carrera; unido a ello, la necesidad imperiosa de la formación de maestros y la satisfacción de saber que cumpliría con un deber sagrado. En otras palabras: compartir saberes”.


P: ¿En qué enseñanzas ha trabajado? ¿En cuál se ha sentido más cómoda?¿Por qué?


NT: “He transitado por todas las enseñanzas y de todas tengo experiencias positivas, pero la que más me ha marcado ha sido la primaria. El trabajo con los niños pequeños es como el de un minero: toma el carbón en bruto y saca de él un perfecto diamante. El maestro primario es un mago, un artista, un cuentero, un padre, una madre, un duende porque se desdobla en muchos personajes y baja hasta el mundo fantástico de los niños y en su lenguaje y sus juegos les hace comer ávidamente del pan de la enseñanza”.


P: ¿Ha tenido la oportunidad de impartir sus conocimientos fuera de Cuba? ¿Dónde? Conversemos sobre esa experiencia.


NT: “Sí, tuve la oportunidad de formar parte de las Brigadas Internacionalistas Augusto Cesar Sandino donde alfabetizamos en Nicaragua como una forma de ayudar a ese país centroamericano que logró romper las cadenas del neocolonialismo. Allí alfabeticé en Chontales, Santo Domingo comunidad de Palmira.    


Recién había triunfado la Revolución Sandinista, corría el año 1980 y la contrarrevolución hacía sus propagandas y campañas en contra de nuestra labor y, lejos de amedrentarnos nos crecimos ante las dificultades y alfabetizamos incluso, alumbrados con faroles, pero logramos nuestro objetivo. Fue el año en que asesinaron a Águedo Morales Reina en la Comunidad de La Libertad, perteneciente también a Chontales; el dolor fue grande, pero este nos hizo multiplicarnos frente a las adversidades. Vencíamos nuevamente al enemigo”.                                 


P: A su regreso, ¿se incorporó de inmediato al trabajo? En caso de una respuesta negativa; fundamente.
NT: “No pude incorporarme pues regresé antes de cumplir la misión con una parálisis del lado izquierdo (biplegia). Después de seis meses de recuperación recomencé mi labor como maestra en la enseñanza primaria”.


P ¿Actualmente donde se encuentra ejerciendo su labor?


NT: “Ahora estoy jubilada. Estoy contratada por horas impartiendo Español-Literatura en la FOC Jesús Suárez Gayol en el municipio de Campo Florido (Habana del Este)”


P: ¿Qué opina sobre los cambios efectuados en distintas etapas en los programas de estudio para las diferentes enseñanzas?


NT: “Revolucionar es cambiar, por tanto, también las distintas enseñanzas lo requieren siempre que esto conlleve a obtener resultados superiores, aunque en ocasiones se corre el riesgo de no contar con todas las condiciones de tipo material, social e ideológico para hacerlo. Esto se evidenció con los profesores generales integrales, que quizás tenían la mejor disposición para asumir la tarea, pero no contaban con el dominio general para los diferentes campos del saber”.


P ¿Cómo se trabaja en la inserción del ideario martiano y fidelista en las escuelas de hoy?


NT: “Martí ha sido una constante en la enseñanza y en todas las esferas de la vida de los cubanos porque fue un hombre que irradió con su ejemplo y demostró teóricamente lo más profundo de cada una de las disciplinas; Fidel creció leyendo a Martí, por tanto, fue un seguidor de su doctrina y el ejecutor por excelencia de su ideario. Es menester que nuestra enseñanza tome de la izquierda al uno y de la derecha al otro para ascender en la escala de la vida y propiciar un futuro próspero a las venideras generaciones. Martí y Fidel son los portadores de la estrella que ilumina y mata y con su brillo nos muestran el camino a seguir desde cada una de nuestras aulas”.


Nuestro país se ha caracterizado por dar prioridad a la cultura del pueblo, por eso al triunfar la Revolución se llevó la luz de la enseñanza hasta los lugares más recónditos del país.  Satisfechas las necesidades educativas se irradió la misma hacia otros países y continentes haciendo efectivas las palabras de Fidel cuando expresó: “Ser internacionalistas es saldar nuestra propia deuda con la humanidad”.


Y así termino mi fructífero diálogo con esta Maestra, educadora consagrada que aún después de retirada siente que no puede estar lejos del aula y sigue impartiendo sus conocimientos, porque en sus doctrinas como ejemplo están dos grandes hombres, Martí y Fidel

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