Creciendo desde la raíz

Cuando naciste, niña bonita, muchos pensábamos en cómo te acogeríamos, qué nombre recibirías y por qué. Algo te hace especial, ser la más joven de Cuba, y aquí estás creciendo entre niños, jóvenes, campesinos, científicos, ancianos.


Sorprendes como gozas entre las Charangas y los Tambores de Bejucal, como inspiras a poetas y trovadores desde la verde campiña o la ceiba.


Dicen los juglares de estos lares que por las mañanas sudas con el rocío de los campos de caña y que te bañas en las costas y tu río.
Mayabeque, así te nombramos hace 8 años cuando te abrimos los brazos para colmarte de cultura, tradiciones, leyendas, mitos, historias, riquezas naturales y espirituales.


Qué orgullo andar contigo ahora de la mano mientras caminas con paso firme sobre la carretera central, presente cada ocho de enero desde la Palmita de Madruga, saboreando el dulzor de tus centrales, y desandando los montes de las Escaleras de Jaruco, las Lomas de Grillo y los extensos valles de Güines y Melena del Sur.


Gracias Mayabeque, por llenarnos de sonrisas, por levantarte después del fuerte viento, por tu sincera solidaridad y por creer en nosotros… tu gente.

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