Buscándole caminos a la Patria

Cuentan que a Antonio Maceo, en dos ocasiones se le partió la hoja del machete en las clavículas contrarias, y siguió ambas batallas a los puños. Ese fue el hombre que cuando el General Linares rodeó con sus tropas y ya todo parecía haber terminado, el español aclamó mientras se retiraba -“Caballeros esto es bobería, rabia tienen los cubanos”.


Y como reza el refrán: lo valiente no quita lo cortés, también se sabe que en las fiestas y reuniones militares, siendo el segundo al mando del Ejercito Libertador, la conducta de caballero respetuoso del Titán de Bronce siempre fue intachable. Su palabra es sedosa, como la de la energía constante, y de una elegancia artística que le viene de su esmerado ajuste con la idea cauta y sobria. Así lo definió Martí.


Y esa huella de tormenta y caricia, de pólvora y brisa juntas en un ramo, ha quedado en la tradición, en el viento, para que los hombres de esta isla de palmas y huracán, defiendan y amen. Maceo fue de bronce y seda, para demostrar que la fuerza sólo ha de aplicarse cuando la impulsen las ideas.


El insigne patriota, tanto como guerrero y corajudo, se erige sobre la historia como hombre de sapiencia y encendido verbo. Y hay que poner asunto a lo que dice, porque Maceo tiene en la mente tanta fuerza como en el brazo, como nos advirtió el maestro.


Maceo, más que aquella figura que cabalga sobre la historia y el tiempo, ha de ser sendero para los hombres, candil para la esperanza, porque, también lo dijo Martí, se pone un día el sol y amanece el otro, y el primer fulgor da por la ventana que mira al campo de Marte, sobre el guerrero que no durmió en toda la noche buscándole caminos a la Patria.

Videos


Artículos Relacionados

Variados