Mártires por siempre

Categoría: Especiales
Publicado el Viernes, 29 Julio 2016 19:27
Escrito por Yuniel Rodríguez Chávez yuniel@cmbt.icrt.cu
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El 26 de julio de 1953, tras los sucesos del Moncada, cayeron en combate muchos jóvenes cubanos que valientemente se enfrentaron a la tiranía de Fulgencio Batista en busca de la verdadera libertad para la Cuba oprimida. Cuatro años después de las acciones del 26 de julio, manos asesinas le arrebatan la vida a dos de los mejores hijos de la patria: Frank País García y Raúl Pujol.

 

La Revolución que echó a andar con mayores bríos luego de las acciones del 26 de julio de  1953, pierde al joven Frank, un magnífico organizador, un forjador de cuadros revolucionarios y un hombre de pensamiento político avanzado y profundo. Para Frank, el objetivo de la lucha no era “poner parches para salir del paso”, sino remover, derribar y destruir el sistema imperante en Cuba y construir una patria nueva.

 

Tras conocer la nefasta noticia, Fidel sentenció: “Monstruos, no saben la inteligencia, el carácter y la integridad que han asesinado.”


Tras el triunfo de la revolución, el 30 de julio quedó instituido como el Día de los Mártires de la Revolución Cubana para honrar la memoria de los que a golpe de coraje y sangre entregaron todo por la plena independencia y soberanía de la Mayor de las Antillas. En esa fecha, pero del año mil 958, la patria perdería a otro grande de sus hijos, el combatiente revolucionario René Ramos Latour, conocido como Daniel entre las filas del movimiento clandestino.

 

René se destacó por su entrega y consagración a la causa, al punto de ser designado como el máximo dirigente del Movimiento 26 de Julio, tras la muerte de Frank País.


René Ramos Latour participó en los preparativos de la huelga de abril de mil 958 y dirigió el ataque al cuartel de Boniato. En la Sierra Maestra se ganó la confianza de Fidel quien le entregó el mando de una de las columnas del Ejército Rebelde.

 

A más de seis décadas del asesinato de Frank País y Raúl Pujol, y la caída en combate de René Ramos Latour, tres revolucionarios en mayúsculas, las nuevas generaciones de cubanos estaremos siempre en deuda con la obra que forjaron. Hoy cuando son otras las batallas que libra la patria por el desarrollo y un socialismo próspero y sostenible, el mayor homenaje a los caídos es trabajar de manera sostenida y organizada.

 

Ya lo dijo el Comandante en Jefe en su concepto de Revolución: “Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo.”