El deber tácito con la vida

A hombres de su estirpe no les falta el aliento para dar el primer paso por la vida y la Patria; son de los que llevan dentro una poderosa carga de virtud. Lo han demostrado en cuantiosas ocasiones, y su solo nombre ya enuncia muchas de las páginas de gloria de este país: contingente Henry Reeve.

 

Con el encargo de brindar ayuda solidaria tras las intensas lluvias registradas en Perú –específicamente en la zona de Piura, seriamente afectada– fueron despedidos en la noche de este jueves en la Unidad Central de Cooperación Médica, para en la madrugada de hoy partir hacia la hermana tierra de los incas.

 

El ministro de Salud Pública, Roberto Morales Ojeda, despidió y abanderó la brigada número 23 del contingente, integrada por igual cifra de profesionales –de ellos diez mujeres–, entre los que se encuentran 12 médicos y 11 licenciados, con un aval de más de diez años de experiencia y el cumplimiento de otras misiones.

 

Nosotros los esperaremos seguros de que podremos decir a su regreso «muchas gracias por haber puesto el nombre del sistema de Salud Pública, de la Patria, nuestro pueblo y la Revolución muy en alto», dijo el titular del sector al saludarlos, y manifestó el compromiso contraído con Fidel que hoy concretan los 50 000 colaboradores que se hallan en 62 países del mundo.  

 

Acompañado por otros funcionarios del Ministerio de Salud Pública, el Ministerio de Comercio Exterior y la Unidad Central de Cooperación Médica, así como otros galenos que se preparan para cumplir misiones en el exterior, Morales Ojeda declaró a la prensa que la brigada asistirá apertrechada de 7,2 toneladas de medicamentos y material gastable, que permitirán la asistencia de alrededor de 20 000 personas.

 

El doctor Rolando Piloto, al frente de la misión médica, expresó que en dos ocasiones los cubanos han enviado su ayuda solidaria al pueblo de Perú, víctima de dos terremotos en mayo de 1970 y agosto del 2007. En ambas ocasiones brigadas médicas integradas por 16 y 81 colaboradores, respectivamente, asistieron al hermano pueblo, y en el primero de estos accidentes naturales el propio Comandante en Jefe donó su sangre, acción a la que se sumaron miles de cubanos.

 

Subrayó, además, el compromiso de representar a Cuba dignamente; de trabajar día y noche a pesar de las inclemencias del tiempo; realizar una labor profiláctica que permita mitigar el impacto del desastre; evitar epidemias en las zonas afectadas y regresar a la Patria con la satisfacción del deber cumplido.

 

Por Lissy Rodríguez Guerrero | Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

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