Felicidades y gracias por todo Fidel

Escribir o hablar sobre Fidel Alejandro Castro Ruz, (Birán, 13 agosto 1926 – La Habana, 25 noviembre 2016) para un cubano de verdad, a día de hoy se hace bien difícil, se mezclan muchas cosas. Fidel hizo tanto, luchó tanto por una Cuba libre, y hoy que no está, solo quedar agradecerle con el amor infinito que los hijos le rinden por siempre a los padres buenos.

 

Nací en Cuba Libre, cuando la Revolución triunfante era solo una adolescente de 18 años, y desde pequeño fui aprendiendo poco a poco sobre la historia de este gran país, esclavo a la fuerza por el colonialismo español, luego oprimido al extremo por cubanos corruptos que le entregaron la Patria al imperialismo estadounidense, defendido por varias dictaduras hasta 1959, que todo acabó cuando Fidel castro y su revolución popular le entregaron la libertad plena a este pueblo.

 

Fidel siempre fue un valiente, guapo donde los hubiera, lidero toda una revolución sin importarle nunca su vida, se enfrentó a una de las dictaduras más sangrientas de la historia de América Latina, la de Fulgencio Batista, y tuvo el temple necesario para no claudicar nunca ni sin quiera cuando la muerte le acariciaba el rostro.

 

El Moncada en 1953, sirvió solo para consolidar su proyecto revolucionario, aquella derrota sirvió para despertar a los dormidos, y hacerles ver a los cubanos que Cuba podía ser libre si se estaba dispuesto a morir por ella. Vino en el Granma y peleó en la Sierra, venció a sus enemigos y se atrevió a desafiar al imperio más poderoso de la historia a poco más de 140 kilómetros de distancia, construyendo una Revolución Socialista en sus propias narices.

Consolidó este país y cumplió lo que prometió en el programa del Moncada, le entregó al pueblo la tierra, casas, escuelas, médicos y medicinas gratis, eliminó el analfabetismo y su altruismo y solidaridad la extendió a muchos pueblos en el mundo cuando estos más lo necesitaban.

 

Cuando decimos Fidel es un país lo hacemos porque su ejemplo y su liderazgo, nos hizo ser más solidarios, cultos, independientes, libres, dispuestos a prestar nuestra ayuda desinteresada en cualquier lugar del mundo que la necesite.

 

Somos un pueblo que está acostumbrado a vivir en libertad, a pesar del acoso constante de Estados Unidos liderado por políticas hostiles y obsoletas que buscan amedrentarnos, sin resultado alguno. Y mucho tuvo que ver Fidel Castro en ese sentimiento popular, porque siempre estuvo para dar la cara por los suyos.

 

Cuando era adolescente allá en 1994, viví en las calles habaneras aquella intentona de unos pocos de desestabilizar la tranquilidad del país y de la mano de mi padre, quedé marcado por la imagen de un Fidel que sin chaleco (algo que nunca uso) con su sola presencia desbarató en un instante todo aquello con una sonrisa, increíble, pero así de grande era el Comandante en Jefe.

 

Ni crisis de misiles, con todas su ojivas apuntando a la Habana, ni un bloqueo naval perturbaron al líder y estadista, no le tembló la mano parta exigir y defender nuestros derechos, a Fidel no pudieron vencerlo nunca, y si algunos dijeran que perdió tres combates como bien pudieran ser el Moncada, el juicio posterior y el de Alegría de Pío, les digo que no se entusiasmen, cada uno de ellos lo convirtió en una victoria mayúscula, porque Fidel fue invencible.

 

Sobrevivió más de 600 atentados, y nada lo apartó de su compromiso con el pueblo, fue uno de los hombres más importantes del siglo XX y me atrevo a decir que de la historia de la humanidad. Su legado principal es el pueblo cubano, esta Revolución que hoy defendemos y su ejemplo.

 

Se ganó el Comandante en Jefe su lugar en la Historia Universal y partió en paz a su nueva lucha desde la eternidad, pero dejó un país fiel a sus enseñanzas, un pueblo digno, solidario y valiente, que prefiere morir pelando que traicionar este regalo eterno que él nos dio, la Libertad de Cuba.


Fidel es Fidel porque nadie puede igualarlo, y su figura de gigante es un símbolo para los pueblos que luchan, su impronta está presente en cada continente.

 

Para que su pueblo lo tenga presente y la humanidad también no hace falta 13 de agosto o el triste 25 de noviembre, le seguimos homenajeando cada día, haciendo más por el pueblo, con nuestro trabajo y nuestros ideales, y confiando en nuestros lideres.

 

Fidel Castro Ruz, tu nombre es guía y tu ejemplo es luz, queda decirte Gracias Comandante, por haber vivido para tu pueblo, en ti, como en pocos se cumple aquella sentencia: “la muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida” fue un honor conocerte y pelear cada batalla que nos tocó bajo tu guía.

 

Nunca olvidaré las tres veces que nos vimos, ni aquella primera ocasión en 1998 en el Aula Magna de la Universidad de la Habana cuando mi diestra se estrechó con la tuya, Felicidades Comandante, Felicidades y Gracias por todo Fidel.

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